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¿Por qué ahora las hijas de las famosas parece que quieren ser todas influencers? ¿Ya no hay quienes quieren ser abogadas, arquitectas, pasteleras, taxistas o el mítico 'mamá, quiero ser artista' y seguir los pasos de sus padres en la actuación o la música? Haberlas, haylas, sí, pero parece que ahora todas quieren dedicarse a las redes sociales. Un tema que nos habremos preguntado todos en alguna ocasión, y es que parece que lo de ser creador de contenido es un 'cajón de sastre' donde caben todos. Al final, lo de que cada uno venga a hablar de su libro es algo que todos sabemos hacer. Un tema sobre el que ahora el periodista y experto en crónica social Ángel Antonio Herrera ha reflexionado en 'Yo opino', su columna semanal en DIEZ MINUTOS, donde ya ha dado sus pinceladas sobre la sorprendente nueva relación amorosa de Maxi Iglesias y Aitana Sánchez-Gijón, o el porqué del éxito de un 'espécimen' como Torrente en los cines, y ahora apunta a todas esas influencers famosas que han nacido siéndolo: "No sé yo muy bien lo que es, aunque todos sepamos lo que es".
"Hay ahora un ramo de chicas en el panorama que funcionan fuerte a bordo del oficio de influencers, que no sé yo muy bien lo que es, aunque todos sepamos lo que es. Se trata de tener en las redes sociales un gentío de seguidores que igual te aplauden la promoción de unas gafas o de un yate, más la mascota guapa. Están en este ramo de chicas Anna Padilla, y Alma Cortés Bollo, y Daniela y Martina, hijas de Raquel Meroño. Entre otras. Entre muchas otras", comienza escribiendo.
Está claro que lo de 'quiero ser influencer' es el nuevo 'quiero ser actriz' o 'quiero ser cantante', pero sin el esfuerzo de estudiar una carrera en la escuela de Cristina Rota o en un conservatorio, o quedarse hasta la madrugada estudiando guiones o coreografías. "Anna y Alma, obviamente, son hijas de quien suponemos que son hijas, a la vista del apellido: de Paz Padilla y de Raquel Bollo. Hablamos de unas chicas resueltas, jóvenes y hermosas, que han encontrado en el arte de Instagram o TikTok el domicilio laboral, renovando así el clásico "mamá, yo quiero ser artista", pero sin estudiar teatro de biblioteca y sí la informática de móvil", explica Ángel Antonio, que añade: "Ganan dinero, exponiendo el temario de lo ordinario, que en ellas es extraordinario, porque tienen cátedra en la moda, en la decoración, en la pose".
Eso sí, aunque dé la impresión de que todo el mundo puede hacerlo, no es tan sencillo, porque hay que tener algo tan común y a la vez tan 'quimérico' como el don de la comunicación, o ese magnetismo que hace que lo de ser influencer no sea para todos en un siglo XXI en el que todo está metido en el móvil, desde nuestras propias vidas hasta las vidas de estas influencers que nos entretienen por el camino: "Parece fácil, pero no lo es tanto. Se requiere esa cosa humilde pero recóndita del poder de comunicación. Son "hijas de", estas prósperas muchachas, pero sobre todo "hijas de" su vertiginoso tiempo".
















