Marta Sánchez (Madrid, 1966) es de esas estrellas que no necesitan presentación después de una carrera de décadas cuajada de éxitos. La cantante, que cumplió 60 años el pasado 8 de mayo, ha sido la banda sonora no de una, sino de varias generaciones desde que comenzara a despuntar con 'Olé Olé' hasta el día de hoy con su carrera en solitario, y es que Marta es ya una artista transgeneracional que gusta a padres, hijos y hasta nietos. Después de muchas alegrías, y también muchos varapalos, la madrileña, afortunadamente, sabe lo que quiere y lo que no en la vida, y aunque un artista nunca llega a retirarse del todo, ella, el día que lo haga, puede echar la vista atrás con satisfacción: "Siento orgullo de haber logrado lo que me propuse desde pequeña. Han sido 40 años de muchísimo trabajo, sin perder la ilusión por mejorar como artista. Muchos años de maletas, de carreteras… dando mi mejor versión para mi público, que es fiel y maravilloso", nos contó en una entrevista en DIEZ MINUTOS hace solo unos meses. Pero para comprender a la Marta de hoy, hay que conocer primero a la Marta que se crió en el Madrid de los 70 y los 80 con solo un propósito en mente: triunfar en la música.
Marta Sánchez y la difícil relación con su padre
A pesar de que Marta se crió en una familia normal de clase media, siempre estuvo rodeada de artistas, pues su padrino fue el tenor Alfredo Kraus. Su padre, fallecido en 1998, era Antonio Sánchez Camporro, también cantante y liricista, y su madre, de origen gallego, se llama María Paz López Pestonit. Con ellos siempre ha tenido una relación muy estrecha, y aunque en su niñez la cantante fue "una niña muy buena", según reveló en una entrevista en el programa 'Mis raíces' (Cuatro), con la rebeldía de la adolescencia todo cambió. "Mis padres han sido bastante estrictos y dictatoriales", añadió.
"Siempre fui la distinta, la que se pintaba el pelo y usaba vestidos escandalosos", contó Marta haciendo un repaso a su infancia en una entrevista que concedió a la revista argentina 'Gente'. Su pasión siempre fue la música, y en un momento en el que no tenía otra cosa en la cabeza, le costó enfrentarse a su padre, que tomó cartas en el asunto: "Estudiaba tan mal que mi padre me dijo: 'Se acabó. Dejas el colegio'". Con los años, Marta demostró que realmente valía para el espectáculo, pero a día de hoy se arrepiente de sus desencuentros con su padre. "Mi padre era un poco reacio al mundo del pop, de la farándula más moderna. No sabía cómo era y le causaba miedo que su hija se metiese en un mundo que desconocía [...]. Me hubiera gustado no hacerle sufrir tanto. Los humanos somos muy torpes", se sinceró años después de la muerte de su progenitor.
El 'abandono' escolar de Marta Sánchez
En plena adolescencia, y viendo que sus notas no remontaban, Marta dejó el colegio. No fue un abandono como tal, pero su padre le obligó a ponerse a trabajar y ella, en un primer momento, dio la impresión de que le parecía hasta bien. "Ya no me levantaré a las seis de la mañana para pagarte el colegio. Vas a saber de qué va trabajar", recuerda Marta que le dijo su padre. Sin embargo, aguantó poco: "Empecé a trabajar en una peluquería, lavando cabezas, y duré tres fines de semana. Le pedí perdón a mi padre y regresé a clases. Pero jamás dejé de pensar en la música, y me las ingeniaba para cantar en los suburbios madrileños", desveló Marta en el programa.
Marta Sánchez, una 'sex symbol' demasiado joven
La madrileña llegó a decir públicamente que no entendía cómo se había convertido en su juventud en una 'sex symbol' para toda España, pues aseguraba que no era especialmente guapa. Muchos discreparían, pero para los padres de Marta nunca fue algo de agrado: "A mi padre no le gustaba. Mi madre me decía que no engordara. Cuando me ponía a comer, que siempre he sido muy glotona, me decía que tuviese cuidado", confesó.
La infancia de Marta Sánchez entre Madrid, Asturias y Galicia
Si bien Marta nació y creció en el centro de Madrid, concretamente en la zona de San Antonio de la Florida (muy cerca de lugares emblemáticos de la capital como Príncipe Pío, el Parque del Oeste o la Casa de Campo), casi se puede considerar mitad madrileña, mitad norteña, y es que siempre veraneó entre Asturias y Galicia por sus padres, especialmente en A Coruña y Sanxenxo (Pontevedra), donde tiene algunos de sus mejores recuerdos de su infancia y adolescencia, pues pasó prácticamente todos los veranos allí entre los 3 y los 18 años.















