En un pueblo de Sevilla, donde en verano no se baja de los 40 grados ni a la sombra, conseguir que el agua siguiera fresca a la hora de comer era casi tan importante como encontrar un buen trozo de sombra. En la década de los setenta, muchos años antes de que se inventasen las neveras portátiles y las botellas térmicas, la casa de mi abuela estaba llena de botellas y damajuanas forradas de ratán, un material natural que ayudaba a conservar mejor la temperatura del agua. Cuando yo era pequeña, en los años ochenta, las recuerdo perfectamente apoyadas en una esquina de su cocina, junto a la puerta del patio o preparadas para que mi abuelo se las llevase al campo. Entonces nadie hablaba de diseño, de materiales naturales ni de tendencias de decoración; eran simplemente objetos que formaban parte del día a día y que, con el paso del tiempo y la llegada de los frigoríficos, el corcho y las cantimploras, quedaron relegados a objetos de decoración.
El ratán se utilizaba para cubrir las botellas de cristal porque ayuda a aislar ligeramente la temperatura al proteger el cristal de la exposición directa al sol y evitar que se calentase el agua que transportaban, pero también porque protegía el cristal de golpes y roturas; el trenzado de ratán actuaba como una especie de "armadura" natural que amortiguaba pequeños golpes. Por eso, del recubrimiento de botellas y damajuanas, el ratán pasó a usarse para las sillas de terraza, revisteros, cestas de picnic, lámparas, los cabeceros y muebles auxiliares que hoy vuelven a ser tendencia. El ratán nunca desapareció del todo, pero se ha reinventado y de esa mezcla entre funcionalidad, materiales naturales y nostalgia nace el nuevo botellero de Zara Home, una pieza que recupera el espíritu de los años 70 y lo adapta a la decoración de las casas de hoy.
El nuevo botellero de Zara Home parece sacado de una casa de los años 70
Zara Home mira al pasado para recuperar uno de los materiales más usados en los años setenta y que parecía olvidado. El resultado es un botellero que conserva todo el encanto de las casas de antes, pero encaja perfectamente en las de ahora. Está realizado en ratán trenzado, con estructura tipo cesta, asa superior y una base diseñada para sujetar la botella de forma estable, de color marrón tan característico de los materiales vegetales, y con unas proporciones compactas, para una botella, que hacen que resulte muy fácil integrarlo en distintos rincones de la casa.
Como ocurrió en su momento con las damajuanas, no es únicamente una pieza funcional para almacenar botellas; también es un elemento decorativo de esos de los que no nos gusta 'esconder' en un rincón, sino que ocupe un lugar protagonista en la estancia, ya sea sobre una encimera de cocina, encima de la mesa del salón o en la terraza, en una mesa decorada con una vajilla también de estilo vintage, como pueden ser las de Duralex.
Si ya tienes botellero, pero te has enamorado, como yo, de este artículo de la firma de decoración de Inditex, piensa que se le pueden dar muchos más usos de los que indica su etiqueta, como guardar revistas enrolladas en el salón; colocar flores secas o ramas decorativas; poner utensilios de cocina de madera; almacenar manteles individuales o servilletas de cocina e incluso como pieza decorativa en una terraza con pequeñas macetas.
















