Sobre Pedro Porro habrá tantas opiniones como personas existen en el mundo, pero lo que no se puede decir de él es que no se ha esforzado para estar en la élite del deporte; ahora, además, como campeón del mundo tras traerse a España la Copa del Mundial de Fútbol desde Estados Unidos. 'La Roja' cumplió con creces durante toda la competición, gracias también a los 2 goles que marcó Pedro contra Austria y contra Francia, pero para conseguir tocar la gloria como futbolista, lo que pocos cuentan es la cantidad de esfuerzos y de sacrificios que hay que hacer. De hecho, Pedro Porro concedió recientemente una entrevista a La Voz de Galicia donde recordó no solo algunos detalles muy duros de su infancia, sino que también hizo confesiones como la concerniente a sus estudios que muy pocos sabían: "Tuve que dejar la ESO. Son cosas que cuando quieres cumplir tu sueño tienes que sacrificar", dice.
Varios futbolistas, como Álex Baena, han confesado los esfuerzos que han tenido que hacer, no solo ellos, sino también sus familiares, con tal de verles cumplir su sueño. Viajes, horas sin dormir, madrugones e incluso mudanzas han sido necesarias para que muchos de los hombres y mujeres que forman parte de nuestras Selecciones puedan levantar hoy trofeos. Y, en el caso de Pedro Porro, su duro sacrificio pasó por tener que dejar a un lado su educación para cumplir con la exigencia que requerían las horas de entrenamientos y también el descanso. "Cuando me fui a Madrid tuve que dejar la ESO; luego, más adelante, lo retomé. Son cosas que cuando quieres cumplir tu sueño tienes que sacrificar". Cuenta Pedro en el citado medio.
Siendo un niño, como tantos otros, su prioridad no pasaba precisamente por estudiar, por lo que tampoco supuso una decisión complicada para él: "No era muy de estudios porque lo mío era el fútbol y era un enfermo con el fútbol, pero más adelante me lo tuve que sacar porque eso es importantísimo para mí, sobre todo para los valores que me ha dado mi familia. Pude cumplir las dos partes, que eso es lo que me hace más feliz", admitió. Y así fue: según pasaron los años, también se dio cuenta de que tener, al menos, el título de la ESO, era necesario, y acabó sacándose el graduado ya de mayor como una meta a cumplir: "Iba a una escuela de adultos por la tarde porque entrenaba por la mañana, y estuve estudiando y compaginando con el fútbol".
Los apuros económicos de la familia de Pedro Porro: "Mi madre estaba en el Mercadona y mi padre trabajaba en lo que le iba saliendo"
Haber podido traerse la Copa del Mundo a casa es un triunfo que sabe aún mejor cuando, como Pedro Porro, eres consciente de los esfuerzos que ha tenido que hacer la familia por ti, incluyendo hasta dormir en una furgoneta por verle jugar. "Mis abuelos y mis padres, sí. Porque jugábamos por la mañana a las 10:00, creo, en Alcobendas (Madrid), y no había otra opción. No se me olvida. Y cuando terminó el partido y ganamos, hablé con mi familia y me dijeron que llevaban cinco horas más que yo ahí, que se habían quedado a dormir en el coche. A día de hoy, es una anécdota que, recordarla, te hace mucho más fuerte y más feliz", contó también La Voz de Galicia.
Un sacrificio que se valora el doble cuando, encima de todo eso, sabes que la familia no iba precisamente desahogada en el tema económico: "Mi madre estaba en el Mercadona y mi padre trabajaba en lo que le iba saliendo, y por eso mis abuelos se tuvieron que quedar conmigo. Mis abuelos hicieron esa labor también de padre y madre cuando no estaban los míos [...]. Mi madre salía a trabajar a las 3, las 4 o las 5 de la mañana y me llevaba a casa de mi abuela. Yo lloraba mucho, lloraba por irme con mis abuelos, y la verdad que ella también".
A pesar de todo, su abuelo Antonio se desvivió por su nieto, y también sacrificó mucho por verle feliz jugando al fútbol y cumpliendo su sueño: "En casa hemos sufrido mucho económicamente, pero me quedo más con el detalle de mi abuelo de poder llevarme a todos lados como sea. Él se buscaba los medios para verme feliz a mí y también estoy muy feliz porque a día de hoy todo ese esfuerzo que él hizo en su día, se lo intento devolver con lo mejor que puedo". Ahora, a modo de agradecimiento, Pedro ha podido llevarle su medalla de campeón del mundo a su abuelo, que la ha recibido entre lágrimas de orgullo.














