Fabiola Martínez y Bertín Osborne dieron la bienvenida a su hijo, Kike, a principios de 2007 de forma anticipada. Una complicación médica derivada de una bacteria que afectó a la empresaria en pleno embarazo provocó que el joven naciera con un importante daño neurológico. Esta condición le condiciona el movimiento y le impide caminar desde que era un bebé, lo que exige cuidados constantes y estímulos diarios.

Desde el inicio, se volcaron por completo en su estimulación precoz con terapias especializadas y múltiples cirugías y crearon la Fundación Kike Osborne para dar apoyo a familias que están atravesando la misma situación, verse descolocadas ante un duro diagnóstico a su hijo. Como herramienta para poder ayudar, también optan por la visibilización de su realidad diaria: la pareja ha compartido siempre con orgullo y naturalidad la situación de su hijo, y en este sentido, Fabiola ha compartido uno de los grandes apoyos que está teniendo su hijo Kike en estos momentos.

Bertin Osborne, Fabiola Martínez, Kike Osborne
Gtres

Como colaboradora de 'El Show de Paz', la exmujer del cantante no ha podido evitar emocionarse al hablar del papel fundamental que desempeña el perro de la casa en la rutina de su hijo. Para favorecer la movilidad del joven, la familia aprovecha los momentos de juego en la alfombra, donde el chico se divierte lanzándole objetos al animal, una de las actividades físicas que sí logra realizar con autonomía.

Un guardián incondicional en los episodios más delicados

Sin haber pasado por ningún adiestramiento específico para asistencia, el perro ha mostrado una empatía sobresaliente hacia el joven. La venezolana explicó que la mascota asume un rol de custodia permanente con todos los miembros del hogar, pero muestra una devoción única hacia Kike.

"Él entiende nuestra familia como la manada y siempre está pendiente", explicaba Fabiola, "cada vez que Kike tiene una crisis se tumba debajo de la cama y se queda ahí, porque no le dejamos subirse a la cama, pero se queda atento". De hecho, ha señalado que Kike solo juega tirando la pelota y Draco, el perrito, al que no han enseñado, se la trae: "Es a lo único a lo que juegan".

El instinto protector del animal se hace más evidente cuando el muchacho sufre sus episodios, en ocasiones con convulsiones. En esos instantes de tensión, la mascota permanece pegada al lado del joven, buscando cobijo bajo la estructura del descanso y velando por su bienestar hasta que la situación se estabiliza por completo. Una lealtad sin límites que ha convertido a la mascota en un pilar afectivo imprescindible para la familia.