‘‘Ojalá a Claudia Schiffer no la viéramos sólo en los anuncios’’, por Ángel Antonio Herrera

Claudia Schiffer, la gran modelo que ha conquistado las pasarelas y nuestros corazones, cumple 48 años. Ángel Antonio Herrera ha aprovechado para felicitarla por su impecable trayectoria profesional.

Cuando Claudia era la copa máxima de lo suyo, allá en los noventa, igual daba el trueno de portada porque la pillaban desnuda en un yate de isla o bien porque la pillaban vestida en la pasarela de Milán. Eso daba igual, porque Claudia era Claudia. Queremos decir que ya era la Schiffer. Eso era en los noventa, cuando ya figuraba en su hoja de servicios que la descubrió un fotógrafo por accidente, en un pub de Múnich. Karl Lagerfeld la tituló “rostro Chanel”, póster incluido. Era Claudia algo así como un futbolista de lo suyo, pero en hembraza dorada. Coronó a las maniquíes de maniquíes famosas, y les subió el caché, empezando por el suyo, que era un susto.

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Hoy, la guapísima cumple 48 años, el 25 de agosto, y es un tópico escribir que está de anuncio, pero hay que escribirlo. Su mérito, creo, fue subir el oficio de modelo al podio del esplendor de estrella. Con ella en lo alto, la década de oro de los noventa resultó un ramo de cuerpos gloriosos de su gremio, desde Cindy Crawford a Naomi Campbell. Tiene una belleza excesiva y soleada que no cabe en un soneto. Con el tiempo, ha resultado una Brigitte Bardot con menos vicio, y más yogures. Claudia ha completado un renuevo de la lámina de Brigitte Bardot, que es la lámina de la archirrubia, con pelucón de crines y el escote tirando a escotazo abismal. En la pasarela, batió a la niñata de esqueletura, que nunca pasa de moda, y en las revistas salía giganta de larga línea.

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Acredita que es una madre de monumento, y un monumento de madre. No ha descuidado definitivamente el trabajo, pero se emplea en sus tres hijos: Clementine, Caspar y Cosima.

Era como Brigitte Bardot, pero de buena vida, con la dieta bien escogida para el oficio, y para la vida. Casó, allá por el 2000, con Matthew Vaughn, un tipo del cine, y tuvieron varios hijos. Se les ve a todos por ahí, todavía, tan felices. Antes fue chica chollo de las revistas del colorín cuando mantuvo un romance, ligue, o rollo con David Copperfield, aquel mago tecnológico. Duró la cosa un par de trucos. Pero Claudia ya era la eterna rubia de los escaparates de la moda.

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Ha aparecido en varias películas y en un ramo de videoclips, pero no va a pasar a la historia como actriz. En casos como el suyo, siempre hace de ella misma.

Ángel Antonio Herrera, periodista y escritor

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