Sarah Ferguson presume de arrugas en un acto benéfico

La duquesa de York ha acudido junto a su hija Beatriz a un acto por la educación en Sierra Leona. La ex del príncipe Andrés se ha mostrado irreconocible con un drástico cambio de imagen.

Sarah Ferguson ha vuelto a la escena pública después de haber sorprendido coincidiendo en una fiesta con Pamela Anderson. La ex duquesa de York ha acudido junto a su hija, Beatriz de York, a un acto benéfico en favor de la educación en Sierra Leona dando una conferencia y demostrando que aún continúa realizando actos en favor de los más desfavorecidos a pesar de haberse reconciliado con la Familia Real Británica como demostró en hace unos meses dejándose ver con ellos en un acto público. Pero a pesar de actuar como siempre, no lucía como siempre.

Sarah Ferguson
Gtres

La duquesa de York mostró que, el paso de los años, sí está haciendo mella en su caso, en el rostro. A pesar de haber lucido durante las últimas ocasiones con un cutis, aunque envejecido, radiante, Sarah Ferguson, que visitará España esta semana, se mostró mucho más demacrada durante su discurso en el acto organizado por 'Street Child', una organización de la caridad. Tal y como podemos ver en las imágenes, las arrugas se han duplicado en su rostro y parece más mayor de los 59 años que dice su documento de identidad.

Sarah Ferguson
Gtres

Nada ver con la imagen juvenil que lucía en la fiesta de 'Rocking Chocolate' semanas atrás donde ejerció de maestra de ceremonias. Ambos looks son opuestos pero el cambio de un maquillaje intenso de fiesta a otro más natural, propio del trabajo, no ha favorecido a la duquesa que se ha mostrado totalmente irreconocible, con un rostro más envejecido.

Sarah Ferguson y Beatrize de York
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Junto a Sarah Ferguson se encontraba su hija Beatriz de York que acompaña a su madre también en los actos benéficos como el organizado para concienciar sobre la importancia de potenciar la educación en Sierra Leona, un país de África occidental donde siguen pesando las consecuencias de una guerra civil de 11 años pues la hambruna y la pobreza son inherentes a su Estado. Por ello, tanto la duquesa de York como su hija acudieron a pedir fondos para potenciar la educación de los más pequeños y así ayudarles al futuro crecimiento económico de una forma sostenible y desde dentro.

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