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Todavía recuerdo con muchísimo cariño el sofá de cuero marrón que presidía el salón clásico de casa de mi abuela. No era un sofá al uso; al menos no, en lo que a su decoración respecta.
Mi abuela tenía su ‘look elevado’, como se suele decir ahora. O bien equipado con accesorios, como ella misma decía. Encima de cada reposacabezas, para guardar la limpieza, un tapete blanco impoluto hecho con ganchillo que ella misma había tejido (o su madre, de hecho). Sobre cada reposabrazos, otra especie de piezas de ganchillo que se ajustaba y que mezclaba el blanco con el rosa de una forma súper rococó.
Y descansando justo encima de cada asiento, un cojín de ganchillo cuya funda, efectivamente, ella misma había tejido también. Los dos de los laterales eran blancos, pero el del medio mezclaba el blanco con el granate de una forma súper curiosa y original. Es cierto que, debido al uso, estos cojines terminaron deteriorándose mucho y que yo, a día de hoy, no volvería a vestir mi sofá como lo tenía mi abuela, pero también es cierto que lo retro está de vuelta. Y que, con ello, ha llegado también la nueva forma de utilizar los cojines de ganchillo.
Es, de hecho, Zara Home quien ha propuesto volver a lucir los cojines de ganchillo en los salones clásicos, pero ahora de una forma mucho más atemporal y sutil. Y a mí, personalmente, me ha conquistado.
Los cojines de Zara Home que podrían estar en cualquier casa de abuela
Los que tenía mi abuela eran artesanales y estos, aunque no están hechos a mano, también lo parecen al 100%. Eso sí, si hay algo que marca la diferencia entre esta funda de cojín de Zara Home y la que tenía mi abuela en casa, es que esta está hecha con un tejido de papel resistente con diseño a crochet, lo que le hace súper resistente, pero también delicada.
No está pensada para utilizar en el día a día (como sí estaban los de las casas de las abuelas) si no para adornar cualquier salón clásico o, incluso, cualquier salón con aires modernos porque como es granate y blanco, es súper versátil.
Esta funda es perfecta para rendir un pequeño homenaje a las abuelas, pero también para recordar que todo lo retro o vintage está de vuelta y que es la manera perfecta de reconectar con lo que somos, con lo que nos han enseñado y con el valor de todo lo hecho a mano. Es una manera de hacernos ver que lo artesanal siempre será la forma más original de dar un toque personal a cualquier estancia de la casa.












