Los que conocieron a mi abuela y ahora me ven a mí dicen que me parezco mucho a ella y que he heredado hasta sus gestos; yo también lo pienso, pero lo que no saben es que he heredado algo más que eso: me gusta reutilizar el vaso de Nocilla; tengo una botella de cristal verde como la suya para el aceite en la encimera; y hasta un mantel con el mapa de España y Portugal estampado como había en su cocina. Lo que no tenía, pero sí recordaba cada vez que veía la serie 'Cuéntame cómo pasó' (La 1), era una olla esmaltada con flores como las que solía usar mi abuela a diario: la grande para hacer el guiso del día (ese que no sabía igual cuando lo hacía tu madre, aunque llevase los mismos ingredientes) y la pequeña para hervir la leche que le traía el lechero todas las mañanas y separar la nata. Y también la familia Alcántara: una olla que se llevaba a la mesa para servir directamente sin que la comida se enfriase.
Las ollas y cazuelas esmaltadas se convirtieron en las protagonistas de todas las cocinas a finales de los 70 y principios de los 80. Eran resistentes, económicas y muy fáciles de limpiar. Y no solo había un modelo; podías encontrar versiones para todos los gustos: desde las que tenían flores grandes en tonos marrones y naranjas, como las de los Alcántara, a las más sencillas, las que tenían el esmaltado blanco y unas flores negras. La de mi abuela tenía un estampado tipo paisley en tonos marrones.
Con la llegada de las vitrocerámicas, muchas familias tuvieron que cambiar estas ollas porque no estaban preparadas para las cocinas eléctricas modernas, porque estaban pensadas principalmente para cocinas de gas. A eso se suma que, en muchas casas, la olla a presión se convertía en imprescindible para preparar los guisos en mucho menos tiempo (esas ollas que ahora también se han visto desplazadas por los robots de cocina).
La olla esmaltada con flores que parece de 'Cuéntame cómo pasó' pero sirve para inducción
El cambio de las cocinas y de nuestro ritmo de vida hizo que las ollas esmaltadas de nuestras abuelas terminasen en trasteros, en la basura o se reciclasen como macetero para el patio. Pero igual que ha ocurrido con los vasos de Duralex y los boles de cobre para la fruta, el esmaltado floral ha vuelto. Y lo hace adaptándose a nuestras cocinas: con ollas con ese esmaltado clásico pero compatibles con inducción, vitro y gas.
Entre todas las versiones que recuperan esta estética vintage, hay un modelo en Amazon que parece salido directamente de una cocina de los años 80. Se trata de una cacerola esmaltada de la firma austriaca RIESS, especializada en utensilios de cocina de esmalte de alta calidad. Una cacerola, con capacidad para 1,5 litros y 16 cm de diámetro, con estampado floral con flores pequeñas, asas metálicas y tapa a juego. Mantiene toda la estética retro original, pero adaptada completamente a las cocinas modernas. Es compatible con inducción, vitrocerámica y gas.
Este 2026 lo vintage es tendencia; a estas alturas del año es difícil que no te hayas dado cuenta, pero no solo es estética; estas ollas esmaltadas con flores también recuperan la idea de cocinar a fuego lento y disfrutar de una tranquila comida en familia, como hacían los Alcántara en la serie 'Cuéntame cómo pasó', aunque sea solo los fines de semana, y también conseguir el sabor de los guisos de la abuela, aunque eso sea un poco más difícil.














