Coincidí con Borja Esteras, CEO de Arquitalia y Doimo Cucine Cuoco Spazio, en CasaDecor, la exposición anual de interiorismo, arquitectura y diseño en Madrid, durante un evento organizado por Aquaservice. Y claro, en un espacio tan 'aesthetic' (como diría mi hija) lleno de salones, dormitorios y cocinas ideales y rodeada de tanto talento, no pude resistirme a consultar al experto en interiorismo por un debate deco que tengo con mi madre desde hace años. Este verano quiero pintar mi piso y mi madre me sigue insistiendo en que el blanco puro es el mejor color para las paredes, algo con lo que no estoy muy de acuerdo, y Borja Esteras corroboró mi teoría. Me explicó que durante años nos han repetido que el blanco lo arregla todo. Que da luz, amplitud y hace que cualquier casa parezca más grande y luminosa.
Esa creencia no es del todo cierta. "Pintar las paredes de blanco puro hace que muchas casas parezcan frías y sin personalidad", me aseguró. Y lo cierto es que con sus argumentos también creo que mi madre lo va a entender mejor. Las casas ya no buscan ser simplemente luminosas, sino transmitir personalidad, calidez y sensación de hogar, y ahí es donde el arquitecto cree que el blanco empieza a quedarse corto.
La alternativa al blanco en las paredes que cada vez usan más interioristas
"Sí es cierto que tenemos esa tendencia y pensamos que el blanco refleja mejor la luz y que da más amplitud", explica el experto. Pero hay otras opciones para conseguirlo sin el blanco. "Al final, usando una buena paleta de colores, con blancos rotos, con tonos arena, tonos claritos, podemos tener ese mismo efecto, pero dándole personalidad a los espacios", asegura. Y añade: "Además, son colores que combinan perfectamente con el mobiliario".
Estas tonalidades se han convertido en la gran alternativa al blanco puro porque consiguen mantener la luminosidad de una casa, pero sin esa sensación impersonal. Estos tonos cálidos aportan muchos más matices: el color arena transmite calma y naturalidad, recuerda a las fibras naturales, a la madera clara o al lino; los blancos rotos, como el crema o el marfil, suavizan las paredes sin perder la sensación de amplitud; mientras que los tonos piedra o beige suave aportan profundidad visual.
Tiene razón, porque cuando entramos en una casa con las paredes pintadas de blanco puro, da sensación de oficina, transmitiendo una sensación fría e impersonal. Para Borja Esteras, "una habitación pintada de blanco da sensación de una habitación fría, impersonal".
Después de años obsesionados con casas completamente blancas, minimalistas y casi perfectas, cada vez se buscan ambientes más cálidos, más vividos y más acogedores. De ahí también la tendencia por lo vintage que lidera este 2026. Borja Esteras lo tiene claro: "Hay que crear espacios con personalidad y con sensación de calidez, y el blanco es un color frío y que genera espacios sin personalidad". Por eso, aunque el interiorista no destierra completamente este color, sí limita mucho su uso. "El blanco para los techos y justito", me dijo entre risas. Borja asegura que "el blanco tuvo su momento", pero él, como interiorista, no es "partidario de usar el color blanco en las habitaciones".
Lo primero que hice fue llamar a mi madre y contarle lo que me había dicho el experto. Con sus argumentos, hasta ella —defensora absoluta del blanco puro desde hace décadas y convencida de que "con blanco nunca te equivocas"— parece haber empezado a cambiar de opinión.














