Recuerdo que una de las frases de mi madre que peor llevaba cuando era pequeña, yo tenía prisa por ir a algún sitio, era: "Cuando acabe la lavadora, nos vamos". Hace algunos años, el programa más corto de la lavadora podía durar más de una hora. Sin embargo, ahora tenemos la suerte de contar con electrodomésticos con ciclos de corta duración. La mayoría elegimos directamente los que duran 15, 30 o 45 minutos, y es comprensible. Entre el trabajo, los niños, ir a la compra y un poco de vida social, la sensación de falta de tiempo es constante, por lo que cualquier opción que permita tener la ropa limpia en menos de una hora resulta bastante tentadora.
Pero no toda la ropa necesita el mismo tipo de lavado. Veáse esa mancha inesperada de tinta de bolígrafo o la marca de sudor que deja amarillenta la ropa. Aunque los programas rápidos son muy útiles en determinadas situaciones, los expertos advierten de que utilizarlos para todo puede reducir la eficacia de la limpieza e incluso favorecer que algunas prendas acumulen suciedad, olores o restos de detergente con el paso del tiempo. Aquí te explicamos cómo y cuándo realmente merece la pena utilizarlo.
El ciclo de lavado rápido ahorra electricidad
Una de las principales ventajas de usar un ciclo corto es que suele consumir menos electricidad y agua, lo que beneficia tanto a tu factura de luz como al planeta. Es una opción práctica para prendas poco usadas o para darles un lavado rápido.
Dicho esto, no es la mejor opción para eliminar manchas difíciles. Los lavados rápidos suelen realizarse a temperaturas más bajas, que no son lo suficientemente potentes como para eliminar la suciedad o la grasa incrustadas. Para prendas muy sucias, es mejor usar un ciclo de lavado completo.
Las limitaciones del programa rápido frente a bacterias
En la mayoría de los casos, no. Para eliminar eficazmente los gérmenes, los alérgenos y los ácaros del polvo, la ropa debe lavarse a temperaturas de al menos 60 °C, y la mayoría de los ciclos exprés no alcanzan esa temperatura. Para prendas como toallas, ropa de cama o ropa de niños pequeños, opta por un lavado a alta temperatura y elige un detergente con blanqueador incorporado. Recuerda revisar primero las etiquetas de cuidado, ya que algunas telas son sensibles al calor.
PROBLEMAS DEL PROGRAMA RÁPIDO DE LA LAVADORA
Los expertos advierten de que abusar de este programa puede hacer que algunas prendas no se limpien correctamente, favorecer la aparición de malos olores en la lavadora y reducir su eficacia para eliminar gérmenes.
El error más común: utilizar demasiado detergente
El detergente que uses es más importante de lo que crees. Muchas personas piensan que añadir más detergente ayuda a compensar la menor duración del programa rápido. Sin embargo, ocurre justo lo contrario. Como estos ciclos tienen menos tiempo de aclarado, el exceso de producto puede quedarse en la ropa y favorecer la acumulación de residuos en la propia lavadora. Por eso los expertos aconsejan utilizar cantidades moderadas y, siempre que sea posible, optar por detergentes líquidos, que se disuelven más fácilmente durante los lavados.
El programa de lavado rápido podría afectar a tu lavadora
Los lavados a baja temperatura no limpian el interior de la lavadora con la misma eficacia, lo que puede provocar olores desagradables causados por moho y bacterias. Para evitarlo, realiza un ciclo de lavado caliente sin ropa y sin detergente una o dos veces al mes para eliminar cualquier acumulación de residuos. También es recomendable limpiar la junta de la puerta y el cajón del detergente con regularidad para evitar la acumulación de suciedad y residuos.
El programa rápido no está pensado para una lavadora llena
Uno de los errores más habituales consiste en llenar el tambor hasta arriba antes de seleccionar el programa rápido. Aunque parezca una forma de ahorrar tiempo, suele tener el efecto contrario. Estos ciclos están pensados para pocas prendas (generalmente de entre 2 y 4 kg, según el modelo de su máquina) y para suciedad ligera. Cuando el tambor está demasiado lleno, la ropa no se mueve con libertad y el lavado pierde eficacia. Si tienes una colada grande, los expertos recomiendan optar por programas Eco o ciclos más largos, por ejemplo, para lavar los abrigos de plumas, que suelen ofrecer mejores resultados y un consumo más eficiente de lo que mucha gente imagina.














