Llevamos meses esperando que llegue el verano. Vacaciones, amigos, descanso… pero con la subida de las temperaturas también llegan el cansancio y la pereza. El calor obliga al cuerpo a trabajar más para mantener una temperatura estable. Sudamos más, dormimos peor, nos deshidratamos con mayor facilidad y muchas veces descansamos peor porque la temperatura no baja lo suficiente para favorecer un sueño reparador.

Con el calor cuesta más todo. Y la idea de pasar una tarde entera ordenando armarios no suele ganar a la de estar en una terraza a la sombra o un día en la piscina. Sin embargo, el verano también puede ser un buen momento para revisar la casa con calma y desprenderse de todo aquello que lleva meses ocupando espacio sin aportar nada. Los expertos insisten en 7 cosas que ya no necesitas y puedes ordenar en una sola tarde antes de irte de vacaciones.

Medicamentos caducados

    Los medicamentos son uno de los artículos más fáciles y rápidos de desechar, ya que la decisión está tomada. Vienen con una fecha de caducidad impresa en el envase. Consumirlos pasada esa fecha podría generar una situación potencialmente peligrosa. Saca todos los medicamentos del botiquín y aparta los que estén caducados. Aunque hayas perdido el envase exterior, recuerda que la fecha de caducidad estará impresa en los blísteres de plástico del interior. En el caso de los medicamentos caducados, puedes reciclarlos de forma segura en tu farmacia.

    Para los medicamentos que aún estén dentro de su fecha de caducidad, clasifícalos por tipo; por ejemplo, paracetamol, ibuprofeno, pastillas para la garganta... y luego colócalos en el armario según la fecha de caducidad, para utilizar primero los que estén próximos a caducar.

    blisters medicamentos con pastillas de diferentes colores
    Olena Malik//Getty Images

    Evita prendas duplicadas en el armario

      Todos tenemos prendas básicas repetidas en nuestro armario porque las usamos con frecuencia. Pueden ser varias camisetas blancas o una colección de vaqueros. Pero lo cierto es que muchas de ellas llevan un tiempo en el fondo del armario porque se han descolorido, roto o ya no te quedan bien. Ha llegado el momento de decirles adiós, pero no de tirarlas, sino de 'reciclarlas'. Al igual que deberías hacer con esos textiles del hogar que guardamos 'por si acaso', como toallas o sábanas viejas.

      CÓMO REUTILIZAR SÁBANAS Y MANTAS VIEJAS
      -Proteger el sofá.
      -Hacer unos cojines o unas cortinas.
      -Como mantel improvisado.
      -Para cubrir muebles si vas a pintar.

      Calcetines con agujeros

        Casi todos tenemos uno o dos calcetines rotos escondidos en el fondo del cajón. No solo son incómodos, ya que no protegen el pie del zapato; además, son bastante antiestéticos. Así que abre el cajón, busca y desecha los pares dañados para ahorrar espacio.

        También es un buen momento para volver a emparejar calcetines sueltos. A menos que no te importe usar calcetines disparejos, es poco probable que los vuelvas a usar. Puedes lavar los calcetines que ya no uses y buscar usarlos para recoger el polvo en casa. Estira el calcetín sobre tu mano y luego mételo entre las lamas de las persianas y limpia las pantallas de las lámparas.

        calcetines sobre un fondo rosa
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        Frascos medio llenos en el frigorífico

          Ahora ve a la cocina y abre la nevera: ¿hay algún tarro de mermelada casi vacío que lleva ahí meses? ¿O quizás un tarro de remolacha rallada a medio terminar que se ha quedado olvidado al fondo? Todos somos culpables de guardar tarros abiertos que nunca terminamos. Pasan unas semanas, o incluso un par de meses, y entonces ya no nos apetece comerlo, así que ahí se quedan, mirándonos con remordimiento cada vez que abrimos la nevera. Aprovecha para limpiar el frigorífico y deshacerte de estos productos que a veces han superado con creces la fecha de 'consumo preferente desde su apertura'.

          Puedes reciclar el contenido en el contenedor de residuos orgánicos y reutilizar los botes de cristal, o bien reciclarlos en el contenedor amarillo.

          Recicla las macetas de plástico

            Cuando compramos plantas en el vivero o cambiamos una planta de interior a una maceta más grande, nos quedamos con los viejos recipientes de plástico. Los reutilizamos lo mejor que podemos, pero inevitablemente se acumulan, sobre todo porque suelen ser demasiado pequeños para la mayoría de las cosas.

            Si tienes muchas macetas de plástico, recogerlas y deshacerte de ellas es muy fácil. A veces se pueden reciclar (consulta con tu ayuntamiento para confirmarlo). También puedes lavar las macetas viejas con agua tibia y jabón. Déjalas en remojo durante 10 minutos en una solución de lejía y agua en proporción 1:9 antes de enjuagarlas. Una vez desinfectadas, algunos viveros las aceptan de vuelta o también puedes regalárselas a asociaciones de huertos urbanos.

            una mujer trasplanta una flor en casa
            Maryviolet//Getty Images

            Pon orden en el coche

              Una de las tareas que vamos retrasando es la de limpiar el coche y, cuando llega el momento, no sabemos por dónde empezar: las migas de las galletas de los niños, la revista que dejaste olvidada en los asientos de atrás o botellas de agua vacías en los laterales de las puertas. Los coches suelen estar llenos de todo tipo de cosas que no nos molestan hasta que tenemos que llevar a alguien en el coche o te manchas el vestido porque te has sentado encima de unas patatas fritas. Eliminarlas solo lleva unos segundos, y después puedes darle un lavado de cara a tu coche con una aspiradora.

              Bolsa de tela

                Las bolsas de tela son la mejor alternativa al plástico, pero a veces tenemos tantas que se acaban acumulando, ocupando un espacio innecesario. Quédate solo con las bolsas que necesites y uses: ten algunas listas para la compra semanal (quizás puedas guardarlas en el coche, pero ordenadas) y una a mano para compras impulsivas cuando estés fuera de casa. Las demás se pueden lavar siguiendo las instrucciones de la etiqueta y luego regalarlas a amigos, familiares o darles un nuevo uso, como cojines o para envolver regalos.