Todos tenemos una o varias toallas que nos da pena tirar. La que ya no es tan suave como antes, la que ha perdido el color con los lavados o la que sustituiste por un juego nuevo, pero nunca llegaste a tirar, pensando que ya te serviría para algo, y lleva ya un par de años en el mismo cajón del armario. El problema es que las toallas ocupan espacio. Y los que vivimos en pisos pequeños lo sabemos bien. Llega un momento en el que los armarios del baño no dan para más y el canapé de la cama tampoco, y es entonces cuando los "por si acaso" dejan de ser prácticos. Si lo mismo que nos pasa con las bolsas de tela o con las sábanas.

No se trata de tirar las toallas viejas, sino de reutilizarlas. "No desperdicies nada" ha sido siempre el lema en mi casa, sobre todo en lo que respecta a los artículos del hogar. Y las toallas son un ejemplo perfecto de por qué tirar las cosas no debería ser nuestra primera opción. Es hora de ponerse creativos, activar el modo ahorro y empezar a ver esas toallas viejas como un recurso muy práctico para el día a día. Desde mantener limpios nuestros suelos hasta asegurar que nuestras mascotas se mantengan calientes, las toallas tienen multitud de usos que probablemente jamás se te habían pasado por la cabeza. Aquí te mostramos cómo sacarles el máximo partido, aunque las manualidades no sean lo tuyo.

Toallas viejas para limpiar el suelo

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Las toallas viejas tienen una capacidad de absorción difícil de igualar, por eso pueden convertirse en grandes aliadas para la limpieza de la casa. Basta con cortarlas en varios paños para utilizarlos al secar el suelo, limpiar terrazas o incluso como recambio reutilizable para algunas mopas. Además de aprovechar un textil que ya no utilizas, reducirás el gasto en mopas desechables y siempre tendrás a mano una solución eficaz para las limpiezas más complicadas. Cuando se ensucien, solo tendrás que meterlos en la lavadora junto al resto de los trapos de limpieza.

Para quitar el polvo de la casa

Este uso viene de nuestras madres y abuelas, que fueron las primeras en reciclar las toallas viejas. Simplemente corta tus toallas de baño o de mano viejas en cuadrados más pequeños, ideales para limpiar, quitar el polvo de los muebles. Necesitarás unas buenas tijeras afiladas para evitar que se deshilachen, o podrías coser los bordes con puntada en zigzag, pero esto último es más por estética.

Como ropa de cama para mascotas

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Si tienes mascotas, probablemente esta sea una de las formas más útiles de reutilizar una toalla vieja. Puede que esa toalla ya no sea tan suave como antes para ti, pero para un perro o un gato seguirá siendo un lugar cómodo donde descansar. Colócala sobre su cama, o para rellenarla y hacerla más mullida, dentro del transportín o en el coche para proteger los asientos durante los viajes. También resulta muy práctica para secar las patas después de los paseos o tras la ducha.

Si te gustan las manualidades, incluso puedes cortar tiras de tela y trenzarlas para hacer un juguete perfecto para jugar a tirar de la cuerda.

Para proteger objetos delicados

Antes de comprar plástico de burbujas o materiales de embalaje, echa un vistazo al armario de la ropa de baño. Las toallas viejas son perfectas para envolver objetos frágiles como vajillas, jarrones o pequeños electrodomésticos durante una mudanza o cuando toca reorganizar el trastero. Su tejido acolchado ayuda a amortiguar golpes y arañazos, además de proteger del polvo mientras los objetos permanecen guardados. Una solución sencilla, gratuita y mucho más sostenible que muchos materiales de un solo uso.

Para proteger el suelo después de la playa o la piscina

Durante el verano, una toalla vieja puede convertirse en una gran aliada para mantener la casa más limpia. Colócala junto a la puerta de la terraza o la entrada para que absorba el agua y la arena que suelen entrar después de un día de playa o piscina. Además de proteger el suelo de la humedad, evitarás que la arena termine repartida por toda la casa. Cuando se ensucie, solo tendrás que sacudirla y meterla en la lavadora.

Como discos desmaquillantes

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Una forma ecológica de incorporar toallas viejas a tu rutina de belleza es crear tus propios discos desmaquillantes de algodón reutilizables. Solo tienes que recortar varios círculos de tu toalla vieja y listo: ahora tienes discos de algodón lavables a máquina para tu rutina de belleza diaria. También puedes unir dos círculos cosiéndolos para obtener una almohadilla más resistente y evitar que se deshilachen los bordes.

Es importante tener en cuenta que, para cuidar tu piel, este truco funciona mejor con toallas viejas que aún están suaves y que has guardado por tener agujeros o porque el color se haya desteñido.

Para las plantas que tienes en macetas

Las toallas tienen muchísimas aplicaciones para el cuidado de las plantas y la jardinería. Puedes usarlas para ajustar la altura o la posición de las macetas. Simplemente colócalas en el fondo para sostener la planta. Su flexibilidad permite que quede perfectamente nivelada. A continuación, solo tienes que cubrirla con tierra o musgo y tendrás una planta con un aspecto impecable en un abrir y cerrar de ojos.

Una toalla vieja también puede ayudarte a proteger el suelo y los muebles de las manchas de agua que sueltan las macetas. Basta con cortar pequeños trozos y colocarlos bajo las macetas o jardineras para absorber el exceso de humedad después de regarlas.

Dona tus toallas viejas

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Si nada de esto te convence, tus toallas viejas aún pueden tener una segunda vida. Muchas organizaciones benéficas cuentan con sistemas de reciclaje textil para transformar materiales usados ​​en algo nuevo. Las protectoras de animales suelen usarlas como ropa de cama para que los animales estén cómodos y calentitos.