Hubo un tiempo en España en el que se fumaba en todas partes. El médico que atendía un parto fumaba. El profesor de tus hijos fumaba. En los bares, cafeterías y restaurantes el humo formaba parte del ambiente, y en las oficinas tampoco era raro ver un cigarrillo encendido sobre la mesa. Era lo habitual y a nadie le llamaba la atención. Las colillas y las cenizas siempre acababan en el mismo sitio: los icónicos ceniceros de cristal tallado que ocupaban las mesas de los restaurantes, las recepciones de los hoteles y los salones de la mayoría de las casas.

Con la prohibición de fumar en espacios cerrados y el descenso del consumo de tabaco, estos objetos parecían condenados a desaparecer. Sin embargo, ha ocurrido justo lo contrario. Los antiguos ceniceros de vidrio han encontrado una segunda vida como piezas decorativas y, especialmente, como vaciabolsillos para la entrada de casa. De hecho, muchos modelos originales se venden hoy en mercadillos, tiendas de antigüedades y plataformas de segunda mano por precios muy superiores a los de hace unos años.

Los icónicos ceniceros de cristal de toda la vida

Le ha pasado lo mismo que a las colchas de piqué, las vajillas Duralex o los espejos con forma de sol. Esta tendencia responde al auge de la decoración vintage y al gusto por recuperar objetos cotidianos del pasado. Frente a los accesorios de producción masiva, cada vez más personas buscan piezas con historia que aporten personalidad a la vivienda. Un antiguo cenicero de cristal cumple perfectamente esa función: es práctico, decorativo y recuerda a una época en la que este tipo de objetos estaba presente en cualquier hogar.

cenicero
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Si no quieres recorrer mercadillos hasta encontrar uno, también existen modelos de nueva fabricación que conservan la estética clásica. Es el caso de este cenicero de cristal tallado, inspirado en los diseños tradicionales que durante décadas fueron habituales en las casas españolas. Su principal atractivo está en el acabado de cristal transparente, con un diseño de inspiración clásica que recuerda a las piezas de otras décadas.

Está fabricado con cristal grueso y resistente, presenta una superficie lisa y pulida y resulta muy sencillo de limpiar, por lo que mantiene fácilmente el brillo característico de este material. Aunque nació como cenicero, hoy su uso más habitual es muy distinto. En el recibidor funciona como un elegante vaciabolsillos donde dejar las llaves, las monedas, las gafas o los auriculares nada más llegar a casa. También puede colocarse sobre una cómoda para guardar relojes, anillos o pulseras, o utilizarse como pequeño recipiente decorativo en una mesa auxiliar.

Juego de dos de ceniceros de cristal

Juego de dos de ceniceros de cristal

Juego de dos de ceniceros de cristal

Otra de sus ventajas es que el cristal tallado refleja la luz de forma natural, aportando luminosidad y un toque sofisticado sin recargar la decoración. Por ello encaja tanto en ambientes de inspiración vintage como en interiores contemporáneos que buscan incorporar pequeños detalles con carácter. Además de ser un complemento decorativo, también puede convertirse en un regalo original para quienes disfrutan de los accesorios de cristal o de la organización del hogar.

Su diseño atemporal hace que combine fácilmente con diferentes estilos decorativos y siga siendo una pieza útil muchos años después. Como ocurre con cualquier objeto fabricado en cristal, conviene manipularlo con cuidado para evitar golpes o caídas que puedan dañarlo. También es recomendable mantenerlo fuera del alcance de los niños pequeños para prevenir accidentes.