El arquitecto y creador de contenido mexicano Leonardo Rogel se ha consolidado como una de las figuras más populares en redes sociales dentro del ámbito de la arquitectura, el interiorismo y el diseño de viviendas. A través de vídeos de corta duración publicados en plataformas como TikTok e Instagram, divulga conceptos relacionados con el confort, la distribución de espacios y las soluciones constructivas mediante un lenguaje sencillo y accesible.

Una de las características de su contenido es que propone alternativas económicas para resolver problemas cotidianos en el hogar. En uno de sus últimos vídeos, Rogel explica diferentes estrategias para refrescar una habitación durante el verano sin necesidad de recurrir al aire acondicionado ni realizar un gasto económico. Según explica, las soluciones propuestas únicamente requieren utilizar "algo que sí o sí ya tienes en tu casa. Un ventilador". Como señala, "el tema es que has usado tu ventilador mal toda tu vida".

Soluciones para la ola de calor por un experto

En sus palabras, "se sabe que el ventilador solo mueve aire. Aire que si está caliente, pues no sirve de mucho". Es decir, el aparato únicamente pone el aire en movimiento, de modo que, si el ambiente ya es cálido, el efecto refrescante será limitado. A partir de esta idea, plantea la pregunta que estructura el resto del vídeo: "¿Cómo podemos bajar la temperatura del aire?". La primera alternativa consiste en aprovechar el fenómeno de la evaporación del agua.

Rogel aclara desde el principio que "esto solo sirve en lugares secos", ya que en ambientes con elevada humedad el agua se evapora con mayor dificultad y el efecto refrescante disminuye considerablemente. Su propuesta consiste en que, "antes de irte a dormir", rocíes ligeramente la habitación con agua utilizando un pulverizador. Según explica, "el agua absorberá parte del calor y ayudará a bajar la sensación térmica". En otras palabras, durante el proceso de evaporación, el agua necesita energía para cambiar de estado, energía que obtiene del calor presente en el ambiente. Como consecuencia, la percepción térmica puede disminuir ligeramente, haciendo más agradable dormir por las noches.

El arquitecto presenta después una segunda alternativa basada en el mismo principio físico. En este caso propone "tomar una toalla, mojarla y buscar la manera de ponerla detrás del ventilador". De acuerdo con su explicación, "el agua, al evaporarse, enfriará el aire alrededor de la toalla". Ese aire ligeramente más fresco será el que el ventilador aspire y proyecte hacia el interior de la habitación. Aunque Rogel presenta esta solución como un truco sencillo, también deja entrever que su eficacia depende de que exista una evaporación constante y de que el ambiente no sea excesivamente húmedo. Se trata, por tanto, de un método que puede incrementar la sensación de frescor, aunque sin producir un descenso muy acusado de la temperatura ambiente.

El creador de contenido incorpora, además, una tercera recomendación, que define como un recurso específico para las horas nocturnas. La estrategia consiste en colocar el ventilador junto a una ventana para favorecer la entrada del aire exterior cuando este ya se ha enfriado. En sus palabras, "vas a poner el ventilador en la ventana. De esta manera, succionará el aire más frío de afuera y lo empujará hacia adentro". Esta propuesta parte de la idea de que, durante la noche, la temperatura exterior suele descender respecto a la acumulada en el interior de la vivienda, especialmente en edificios que han almacenado calor durante todo el día. Favorecer la renovación del aire mediante ventilación cruzada o mediante un ventilador orientado hacia el exterior puede contribuir a acelerar ese proceso de enfriamiento.

En la parte final del vídeo, Rogel introduce una aclaración importante para moderar las expectativas del público. Aunque los consejos pueden resultar útiles, advierte expresamente: "No esperes un aire acondicionado". Reconoce que ninguno de estos métodos sustituye al aire acondicionado, pero desde luego puede ofrecer una mejora perceptible del confort. Según afirma, "usando estos consejos puedes bajar 2 ó 3 grados", una reducción que, aunque modesta, puede marcar la diferencia durante las noches de verano, especialmente en viviendas sin aire acondicionado.