Encontrar un piso de alquiler que encaje al cien por cien con nuestros gustos es cada vez más complicado. La mayoría llegan amueblados, con una decoración o bien excesivamente minimalista o desfasada por completo y sabemos que hay poco margen para hacer cambios significativos. Sin embargo, eso no implica que haya que resignarse a vivir en una casa que nunca llegue a sentirse como un hogar.
Afortunadamente, cada vez son más los propietarios que entienden que un inquilino que planea quedarse varios años también quiere disfrutar de un espacio cómodo y personal. De hecho, una buena comunicación entre ambas partes puede facilitar pequeños cambios que mejoran la vivienda sin necesidad de afrontar una gran reforma ni realizar inversiones importantes.
Estos son los trucos para dar un cambio a tu piso de alquiler
Por experiencia propia te aseguro que con un poco de negociación e imaginación de esa de quita y pon, es posible transformar un piso de alquiler para que resulte mucho más acogedor. Piensa que si el casero ha apostado por ti como inquilino, probablemente también le interese que cuides la vivienda. Aprovecha esa confianza para plantear mejoras sencillas, como sustituir una grifería antigua, unas sillas muy deterioradas o algunos accesorios de cocina. En muchos casos, el propietario puede aceptar el cambio e incluso descontar parte del gasto del alquiler si así lo acordáis.
Al fin y al cabo, pintar una pared, colgar cuadros y otros pequeños trabajos de bricolaje suelen ser intervenciones fáciles de revertir. Explicarle que se trata de mejoras que revalorizan la vivienda y que pueden dejarse como estaban al finalizar el contrato ayudará a conseguir el visto bueno del propietario. Lo mismo ocurre cuando te encuentras con que en tu piso se acumulan muebles que simplemente han ido quedando con el paso de los años.
Si los muebles que hay desentonan completamente con el resto de la casa, lo mejor es pedir al propietario que los retire. Con cosas más pequeñas basta con guardarlas durante el tiempo que dure el alquiler. Ahora bien, no siempre será posible que el propietario se los lleve y, en ese caso, si te vas a quedar con un armario que parece sacado de 'La Promesa', estudia cómo integrarlo en la decoración. Ten en cuenta que una pieza vintage puede convertirse en el elemento con más personalidad del salón si se combina con textiles actuales, colores neutros y una decoración más ligera.
En realidad, hay muchos recursos para desviar la atención de los elementos menos atractivos. Una tabla de madera para cortar las verduras puede ocultar una encimera poco favorecedora, unas plantas pueden restar protagonismo a un revestimiento anticuado y una funda es capaz de transformar por completo un sofá pasado de moda. Lo mismo ocurre com las alfombras, que ayudan a esconder suelos deteriorados y las fundas para sofá, los cojines y las cortinas, que permiten cambiar el ambiente sin tocar la estructura de la vivienda.
Cambiar tiradores, pomos, lámparas o incluso colocar vinilos sobre muebles y azulejos —siempre con permiso del propietario— puede actualizar cocinas, baños o armarios sin necesidad de obras. Son soluciones económicas, reversibles y con un gran impacto visual. Las plantas, los cuadros, la iluminación cálida y algunos muebles auxiliares aportan personalidad a cualquier estancia. Incluso espacios complicados, como el baño, ganan carácter con estanterías móviles, cestas de mimbre o macetas que añadan un toque verde.













