Hace unos días tuve una cita y, cuando llegamos a su casa, hubo un detalle que captó mi atención desde que crucé la puerta. En una de las paredes del salón había varios discos de vinilo antiguos enmarcados. Entre ellos reconocí algunos artistas que me encantan, como Amaia, y también clásicos como The Ronettes. No era la típica colección que se guarda en una estantería, sino que formaban parte de la decoración de la casa, dándole un aire muy personal y moderno.

Lo que durante años fue un objeto pasado de moda ha recuperado protagonismo por partida doble: por un lado, gracias al resurgir del vinilo entre los fetichistas de la música; por otro, porque cada vez más personas los utilizan como pieza decorativa en viviendas de estilo contemporáneo. De hecho, no es la primera vez que lo veo, pues muchos de esos discos que llevan décadas olvidados en un trastero hoy tienen un gran valor. Así que si tienes vinilos antiguos no los tires, ya que ahora son un elemento de decoración muy deseado. Los que ya no puedas escuchar porque estén rayados pueden convertirlos en objetos para dar un aire nuevo a tu casa.

Los discos de vinilo, ideales para decorar

Al fin y al cabo, los discos de vinilo tienen una estética difícil de imitar. Sus portadas, muchas de ellas ilustradas por artistas o diseñadores de la época, se han convertido en pequeñas obras de arte capaces de llenar de personalidad cualquier estancia. Es cada vez más habitual verlos en salones, estudios o dormitorios, ya sea enmarcados, apoyados sobre muebles o colocados en estanterías donde las cubiertas quedan completamente visibles. Esta tendencia ha hecho que incluso personas que no disponen de un tocadiscos busquen vinilos para decorar sus hogares.

tocadiscos
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Pero el verdadero valor de algunos vinilos va mucho más allá de su capacidad para decorar. Determinadas ediciones españolas, especialmente las publicadas en los años 60, 70 y 80, son muy codiciadas por coleccionistas de todo el mundo. Factores como una tirada limitada, errores de impresión, el buen estado de conservación o que incluyan la carpeta original pueden multiplicar su precio. En algunos casos, un vinilo que parecía no tener ningún interés puede venderse por cientos o incluso miles de euros si reúne las características adecuadas.

Por supuesto, no todos los discos antiguos alcanzan cifras elevadas. La mayoría mantiene un valor modesto, pero antes de tirarlos o donarlos conviene investigar un poco. Existen plataformas especializadas y mercados de segunda mano donde es posible comprobar cuánto se está pagando por una edición concreta. Comparar el número de catálogo, el año de publicación y el estado del disco puede dar una idea bastante aproximada de su valor real.

Incluso si finalmente descubres que tus vinilos no son piezas de colección, siguen teniendo una segunda vida muy interesante. Convertirlos en parte de la decoración de tu hogar puede ser una forma original de darles protagonismo sin necesidad de escucharlos. Además, cada disco habla de tu propio gusto musical y aporta un componente emocional que difícilmente puede ofrecer un cuadro comprado en serie.