La visita histórica del Santo Pontífice a la capital española nos está dejando imágenes para el recuerdo y momentos que jamás olvidaremos. En la primera jornada de los siete días que León XIV pasará en España, todas las miradas estaban puestas en el primer encuentro oficial de la princesa Leonor y la infanta Sofía. Era su debut ante un Pontífice como adultas. Y las hijas de los Reyes no defraudaron. Tanto la Princesa de Asturias como su hermana siguieron estrictamente el protocolo establecido desde el Vaticano. Al no ser reinas católicas, no contaban con el 'privilege du blanc' de su madre, la reina Letizia. Las jóvenes estaban obligadas a vestir de negro riguroso o de colores oscuros ante sus encuentros con el Sumo Pontífice. Otras de las directrices que marca el protocolo ante un encuentro con el Santo Padre es que el corte tiene que ser debajo de la rodilla. Dos "normas" que ambas siguieron a rajatabla. Las hijas del Rey Felipe VI y la reina Letizia cumplieron a rajatabla con el protocolo.
Sin embargo, el look escogido por la infanta Sofía en su primer encuentro con el Papa León XIV nos regaló una anécdota totalmente inesperada. La hija pequeña de los Reyes vivió un momento "tierra trágame" que no pasó desapercibido para nuestros ojos. La infanta Sofía coincidió con el mismo vestido que María José Sáenz de Buruaga, presidenta de Cantabria.
Durante el saludo de las autoridades al Santo Pontífice y a la Familia Real en el Salón del Trono, la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga y la infanta Sofía se han dado cuenta de que ambas habían escogido el mismo vestido. Una situación que se ha resuelto con naturalidad, pues es lo que tiene apostar por firmas tan conocidas como Carolina Herrera. Ambas han intercambiado una sonrisa cómplice al darse cuenta de que llevaban el mismo vestido negro.
Se trata de un vestido negro de CH Carolina Herrera tipo batín, con un ligero escote en V, con silueta femenina y corte evasé. En la cintura encontramos un lazo de raso en negro. La falda de vuelo presentaba varias capas y entre ellas, dejaba ver un forro blanco en su interior. Un vestido que cumplía perfectamente con el protocolo y que nos ha dejado una de las anécdotas estilísticas de la jornada.













