- Qué ha pasado en 'La hija del embajador': El hombre comenzó a sospechar que no fue Sancar quien le vendió con sus compañeros de la Embajada
Después de salir de prisión, Sancar tuvo que hacer frente a sus problemas cotidianos. En primer lugar, estaba Menekse, quien nuevamente le pidió que tuvieran un hijo: “Quiero ser madre. Es lo que más deseo en este mundo”. El expresidiario le dejó claro otra vez que no era momento de engendrar un nuevo niño: “Necesito disfrutar por ahora de Melek. La acabo de encontrar, entiéndelo. No estoy para pensar en otros niños”.
Por otro lado, Gediz encontró en su casa una nota de despedida de Nare. En la pequeña carta la joven le agradecía todo lo que había hecho por ella desde que llegó a Estambul y le informó de que tenía pensado dejar el país en compañía de su hija: “Siento no haberte contado mis planes, pero era necesario mantenerlos en secreto”.
El hombre, que había limado asperezas con Sancar, se dirigió a su mansión para ponerle en conocimiento de lo que estaba pasando. A su vez, Nare ya estaba en el aeropuerto para coger un avión con un destino más bien lejano.
Müge ayudó a Akin a escapar de Estambul
Lejos de allí, Akin era buscado por la policía, por lo que se vio obligado a esconderse en un lugar sórdido y poco higiénico mientras esperaba con paciencia un pasaporte falso. El delincuente que le iba a proporcionar los papeles le pidió a cambio cien mil liras. Akin, que no tenía esa fortuna en sus manos, le rogó ayuda a Müge. La doctora, totalmente enamorada, se ofreció a prestarle el dinero: “Se lo pediré a mi hermano”.
Por su parte, Sancar comeznzó a buscar como un loco a Nare y a Melek por todas partes. En el aeropuerto no le dijeron el avión que ambas habían cogido, ni la dirección, por lo que Efeoglu corrió a hablar con Güven: “Si me ayudas con tus contactos, te pagaré muy bien”. El exembajador comenzó a mover hilos para saber donde estaban su hija y su nieta.










