Lütfiye, dispuesta a todo por averiguar si la muerte de Fekeli fue natural, viajó hasta Isparta, acompaña de Saniye, para reconstruir sus últimos movimientos en Tierra Amarga. Abdul Kadir, que ya sabía de las intenciones de la mujer, se le adelantó y pagó a una serie de personas para que le contasen a Lütifye lo que él deseaba que supiera.

    Todos los hombres con los que habló la mujer le dijeron lo mismo: «El señor Ali Rahmet vino preguntando la familia Kara. Después comió algo y se marchó. No tenía muy buen aspecto, la verdad». Ambas mujeres regresaron más tranquilas, creyendo así que la muerte de Fekeli se debió, simplemente, a un paro cardíaco común.

    Por otro lado, Haminne, en una de sus alucinaciones, se marchó de la mansión con Adnan. Horas más tarde, la anciana regresó a su hogar, pero lo hizo sin su bisnieto. Fikret y el resto, comenzaron a buscar, desesperadamente, al pequeño. Por fortuna, Betül le encontró vagando por las calles de Çukurova y le lleva de vuelta a su casa para alegría de todos. Fikret le agradeció a la joven su gesto y trató de acercarse a ella, pero esta se mostró fría con él después de sus últimos desplantes.

    Una historia de amor truncada

    Lejos de allí, Züleyha viajó a Izmir junto con Hakan. Quería conversar con la familia Gümüsoglü. Se enteró, gracias a una desconocida, de que Demir tuvo un enfrentamiento con ellos y estos pueden estar detrás de su desaparición. La mujer pensó que en estos inesperados enemigos podría estar la clave para dar con su esposo.

    Finalmente, descubrió que Demir tuvo una relación en el pasado con Hülya, la hermana de Erkan y Hakan, pero que la dejó para casarse con otra. Ella, desolada, se lanzó desde un cuarto piso y quedó paralizada de piernas para abajo y sin poder hablar. Ese es el motivo por el que todo el clan odia a Demir. Züleyha visitó a Hülya y ella le mostró las cartas de amor que Yaman le solía escribir. Esas misivas confirman la veracidad de su historia.