Esta semana, en 'La Promesa', Pía se puso de parto, pero la cosa se complicó y parecía que iba a durar más de lo esperado. Abel le pidió ayuda a Jana para asistirla. Mientras, Jimena buscó los brazos de su marido en un intento por quedarse embarazada, pero éste, que no se podía quitar a Jana de la cabeza, la rehuyó. Además, por muchos esfuerzos que hicieron, ni Lope ni María Fernández lograron convencer a Salvador para que aceptase el dinero recaudado y se operase. Alonso empezó a tener dudas sobre el apoyo que le estaban dando a Martina y lo compartió con Cruz, ellos mismos concertaron los matrimonios de Tomás y Manuel sin consultarles.

Don Antonio de Carvajal y Cifuentes anunció su visita inminente a La Promesa. Todo el palacio se revolucionó: Cruz porque vio cómo sus planes de frustrar la boda de Martina se complicaron, y el servicio porque, una vez más, iban a vivir sobrecargados de trabajo. Quien sí se alegró de la llegada de don Antonio fue Manuel, que tenía la excusa perfecta para retrasar su traslado a Madrid. Aunque no todo fueron alegrías para él, ya que se había dado cuenta de que entre Jana y Abel empezaba a surgir una afinidad sospechosa. La pareja, sin embargo, ponía toda su preocupación en el parto de Pía, que se estaba alargando demasiado.

Ramona siguió en sus trece y dio un ultimátum a Jana

¡La Promesa tenía un nuevo miembro! El niño de Pía había nacido sano y salvo… Pero el ama de llaves había perdido mucha sangre y su vida pendía de un hilo. Por otra parte, Carlos le abrió su corazón a Candela, le confesó su amor y le pidió que comenzasen algo juntos… Pero la reacción de la ayudante de cocinas no fue precisamente la que él esperaba. Alonso intentó un acercamiento con su hermano, pero lejos de conseguirlo, éste tuvo consecuencias muy graves. Fernando consiguió salvarse de su crisis cardiaca gracias a la medicina que le administró Margarita.

Como era de esperar, Ramona siguió en sus trece y dio un ultimátum a Jana: o se iba con ella de Luján o no quería que volviera a visitarla jamás: «Te matarán si saben quien eres». Quien jugaba con el peligro era Jimena que, en su cabeza, empezó a tantear en su cabeza la posibilidad de fingir un aborto de la manera más peligrosa. La desaparición del bebé de Pía revolucionó la zona del servicio. Por su parte, Manuel le confesó a Abel que era la obsesión por otra mujer lo que le impedía cumplir con sus deberes conyugales con su esposa. El médico recibió esta noticia con sorpresa.