Esta semana, en 'La Promesa', Jana y Abel decidieron ir al convento de Villalquino para investigar el paradero del bebé Pía. El ama de llaves se recuperaba poco a poco, pero todavía se encontraba débil; todos en el servicio cuidaban de ella… Excepto Candela, que, atemorizada por haber sido ella quien perdió al niño, no se atrevía a enfrentar a su amiga. Cruz quería ir a la fiesta que organizaba su majestad a toda costa y Alonso pidió ayuda a Manuel. Éste hizo lo mismo con Jimena y decidieron invitar a Antonio a volar en el aeroplano. Éste quedó tan encantado que accedió a gestionar las invitaciones de los Luján.

Jana y Abel se fueron del convento con las manos vacías y sin saber si el bebé estaba allí. La desesperación empezó a cernirse sobre ellos y el servicio, pero la doncella aún se guardaba un as bajo la manga. Don Antonio de Carvajal y Cifuentes anunció que ya estaban tramitadas las invitaciones para los marqueses y su familia para la garden party organizada por el rey. Entre Salvador y Lope parecía que la amistad volvía a resurgir de nuevo, pero veríamos si la de Candela y Pía tenía aún esa posibilidad cuando la cocinera subiera al fin a disculparse con su amiga por la desaparición de su bebé.

Martina estaba en una difícil encrucijada. La presión de sus padres y de don Antonio tenía una meta clara, el matrimonio con el hijo del Duque de Carvajal y Cifuentes… Pero ella seguía amando en secreto a Curro. El pobre Curro ya no sabía qué hacer y pedía consejo a su hermana para sobrellevar la situación. Manuel le contó a Cruz que Jimena no pensaba ir a la fiesta real y quería trasladar su residencia a Madrid. Cruz le pidió a Manuel que la hiciera cambiar de opinión, pero se guardó un as bajo la manga.

Antonio dudó sobre el pasado de Martina e indagó sobre sus pretendientes

Jana y Abel regresaron al convento con la intención de salir de allí con el bebé si lo encontraban. Manuel sería clave para poder descubrirlo… Pero la euforia del éxito llevó a Abel a besar a Jana, y Manuel fue testigo de todo. En palacio todos aguardaban el regreso de la partida de rescate, lo que no impedía que Teresa y Feliciano se acercaran más que nunca. El interés de Antonio de Carvajal y Cifuentes por Martina no decaía, pero era inevitable que se diera cuenta de que ella siempre ponía un muro infranqueable entre los dos, por eso se lanzó a preguntarle si había otro hombre.

Abel, Manuel y Jana lograron sacar al bebé del convento de Villalquino y devolvérselo a su madre. Esta estaba feliz de que todo por fin se hubiera solucionado, había recuperado a su hijo y su salud iba mejorando día a día… Aunque todavía era pronto para volver al trabajo. Antonio de Carvajal y Cifuentes dudó sobre el pasado de Martina y preguntó a sus primos sobre anteriores pretendientes de la joven. Martina, molesta por este interrogatorio a sus espaldas, se enfrentó al joven heredero.