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La semana pasada, en los capítulos 97 al 101 de 'La Moderna', Cañete, el jefe de camareros descubrió dos pasiones en una. Sus clases de baile han supuesto una vía para conocer mejor a Teresa y está impresionado. En el capítulo 106 de 'La Moderna' de hoy viernes, las partidas de póker de Aguirre y don Fermín continúan, algo que preocupa a Matilde y, ahora también a Teresa, que se ha percatado de que don Fermín no ha acudido a trabajar en su horario habitual a La Moderna. Pero es que además, la encargada, tiene otro pensamiento rondándole, de modo que decide hablar con un desconcertado Cañete, que denota que algo les pasa a los dos.
¡A Luisa lo que la pasa es que ha recuperado la vista! Pero esa gran noticia contrasta con el estado de ánimo de Marta, que decide no contarle a Conchita el mal rato que le hizo pasar don Cecilio, y para colmo, terminará encontrando la carta que le envió el banco a Antonia anunciándole su posible desahucio. Por su parte, Laurita e Inés regañarán porque Inés no le contó a su tío Fermín que se ha marchado del Madrid Cabaret. Entre tanto, quien sí parece progresar en su vínculo con La Moderna es Laurita, ya que continúa trabajando en su propuesta de cuñas publicitarias para el Salón de té. Pero aún queda una incógnita por resolver, ¿quién es la persona que permanece prisionera?
Qué ha pasado en los capítulos 102 al 106 de 'La Moderna' en la semana del 19 al 23 de febrero
Esta semana ha sido bastante convulsa en 'La Moderna'. Aguirre ha reducido tanto las distancias con don Fermín que el propietario del Salón de té empieza a estar atrapado en la terrible trampa del juego, para preocupación de Matilde. Pero esta no ha sido la única noticia complicada de digerir para la joven. Aunque sigue sin estar convencida de mantener su proximidad con Íñigo, el joven parece necesitarla más que nunca tras haberle confesado que su padre, Pascual, está gravemente enfermo de una dolencia pulmonar, aunque el hombre recela de su diagnóstico por corresponder a un médico enviado por doña Carla. Por si fuera poco el robo del figurín en el taller acaba indignándola, ya que Josefa ha perjudicado el talento de su hermana. Lo que le faltaba a Luisa, que está pasando por momentos difíciles con sus cada vez más recurrentes episodios de ceguera y, encima, los mantiene en secreto.
Mientras tanto, en La Moderna se cuecen asuntos de lo más variados. Mientras Esperanza y Pietro siguen enzarzados en sus riñas, Teresa y Cañete experimentan un inesperado acercamiento, propiciado por los esfuerzos del jefe de camareros por aprender en sus clases particulares con Elías.











