- El actor de 'Servir y proteger' y 'Amar en tiempos revueltos' que ficha por 'La Promesa' para dar vida al duque de Salvatierra, quien aclarará el destino de Curro
- Mar Flores y Carlo Costanzia: La graciosa anécdota sobre la futura bebé
- Adriana Ugarte (41) recomienda uno de los libros más leídos del mundo sobre la infelicidad que arrasa en ventas en España: "Me ayuda a detectar todo lo que hay dentro de mí"
A lo largo de los años, las telenovelas españolas han ido sembrando un seguimiento fiel por parte de la audiencia a base de tramas cuidadas, ambientaciones realistas, desde sus decorados a su esfuerzo de vestuario, maquillaje y peluquería, y personajes repletos de detalles que consiguen despertar la empatía de la audiencia. Pero, más allá de esas características transversales, pudiéramos pensar que una producción de Diagonal TV como es 'Sueños de libertad' y otra de Bambú, como en el caso de 'Valle Salvaje', no se asemejan en demasiadas cosas. Tienen estilos visuales diferentes, repartos que no han intercambiado proyectos y, de hecho, se emplazan en contextos distintos debido a las épocas en las que tienen lugar sus historias. Sin embargo, pese a la notable diversidad que las distancia, estas dos telenovelas de éxito en las sobremesas de Antena 3 y TVE, respectivamente, comparten alguna que otra importante conexión que, ahora que ambas superan los 400 episodios, se hace más evidente que nunca.
La conexión entre 'Valle Salvaje' y 'Sueños de libertad'
Durante años, el género de las telenovelas ha sido menospreciado dentro de la ficción internacional por considerarse productos 'enlatados' o 'baratos'. Independientemente de la calidad de sus historias o del notable esfuerzo de los equipos de guion en hacerlas constantemente interesantes para no perder espectadores con el paso del tiempo, han arrastrado una inmerecida fama de producciones 'fáciles' que poco a poco se ha ido desmintiendo. La industria audiovisual es ahora muy consciente de las bondades del género de las telenovelas, no solo por la posibilidad de dar trabajo a un montón de profesionales durante mucho tiempo (si su estreno cala entre los espectadores), sino también por el vínculo tan cercano que se establece con la audiencia al colarse en sus casas cada tarde de lunes a viernes.
Parte de esa labor de afianzamiento la podemos agradecer a éxitos como 'Amar es para siempre', 'El secreto de Puente Viejo', 'Servir y proteger' o 'Seis hermanas', pero en los últimos años el género ha vuelto a cambiar, dando el último salto de calidad que le faltaba. Prácticamente todos los ejemplos citados, originalmente, eran propuestas que volcaban casi todo su esfuerzo de producción en la creación de unos decorados muy variados, para que pudiesen ser aprovechados en todas las escenas y así abaratar costes, algo que permitía apostar por la longevidad en la emisión de decenas de capítulos. Sin embargo, la última hornada de telenovelas españolas ha cambiado el paradigma del género, y es que ha subido el nivel de la producción y la gran diferencia ha llegado al incluir exteriores de forma habitual, y no como excepción. Primero lo hizo 'La Promesa' (enero de 2023) y posteriormente reforzaron esta nueva tendencia 'Sueños de libertad' (febrero de 2024) y 'Valle Salvaje' (septiembre de 2024).
Con diferencia de escasos meses, las propuestas de Bambú y Diagonal TV se equipararon en lo que a estándares de calidad se refiere, combinando todas esas cosas que ya funcionaban (tramas adictivas llenas de giros argumentales sorprendentes y fichajes) con esa exhuberancia en las localizaciones naturales, que se evidenciaba, tanto en el caso de 'Sueños de libertad' como en el de 'Valle Salvaje', al iniciar sus andaduras en sus respectivos canales como auténticas declaraciones de intenciones.
Por un lado, 'Sueños de libertad' arrancaba su primer episodio con una persecución por el bosque en que Begoña (Natalia Sánchez) huía junto a la pequeña Julia (Amanda Cárdenas) de la ira de Jesús (Alain Hernández), su marido, para posteriormente explicarnos cómo habían llegado a esa situación en el seno de la casa de los De la Reina, cuyo exterior se corresponde con la Finca de la Granjilla, ubicada en El Escorial. Por otro, meses después, 'Valle Salvaje' empezó mostrándonos el flechazo de Adriana (Rocío Suárez de Puga) y Rafael (Marco Pernas) en un fastuoso baile de máscaras en los salones interiores del Palacio Real de la Granja San Ildefonso (Segovia), aunque la fachada que se podía apreciar correspondía al Palacio Real de Aranjuez, desplazando a los protagonistas al valle que da título a la serie, que toma localizaciones reales de La Pinilla como el entorno natural ideal. Tal es el paralelismo en este aspecto que, incluso, de forma ocasional, compatieron localización en la Finca de La Granjilla, en Segovia, que ha salido en alguna escena de la serie diaria de TVE, aunque donde mejor se ve es en 'Sueños de libertad', al servir para la fachada de la casa de los De la Reina.
Ahora que ambas superan los 400 episodios y el año y medio de emisiones (dos en el caso de la ficción de Antena 3), podemos constatar que un vínculo indivisible sigue vigente entre 'Sueños de libertad' y 'Valle Salvaje'. Ambas continúan mezclando secuencias rodadas en escenarios reales, lo que las eleva como ficciones de extraordinaria calidad. Lo podemos comprobar en las bodas de Begoña y Gabriel o Damián y Digna, en una ermita en El Escorial, o la reproducción de los jardines de la Casa Grande de 'Valle Salvaje' en el Palacio de Hoyuelos, en la localidad del mismo nombre, perteneciente al municipio de Santa María la Real de Nieva, en Segovia.















