Mamen Camacho, de ‘Servir y proteger’: “Espe es la amiga que todos necesitamos”

Sus dos pasiones, el teatro y la danza, la llevaron a pasar gran parte de su vida sobre las tablas, hasta que llegó a la ficción de La 1 con un personaje que ha cautivado a la audiencia

Mamen Camcho Servir y proteger
Moises Fernandez Acosta

Desde que era niña jugaba a ser estrella de cine en el salón de su casa. Cuando sus padres descubrieron sus inclinaciones artísticas la apuntaron a una escuela de danza con solo 4 años y desde entonces empezó a formarse como actriz, primero en los talleres de teatro de su colegio y, después, en el conservatorio de Córdoba. Tras mucho trabajo y una vida sobre los escenarios, Mamen Camacho ha conquistado a los seguidores de la serie diaria Servir y proteger metiéndose en la piel de la policía Esperanza Beltrán.

El público adora a tu personaje.

La verdad es que sí, estoy encantada con el cariño que recibo a través de las redes sociales y también por la calle. Con la trama de Pablo, la gente me paraba y me pedía que tuviera cuidado porque me haría daño. Se nota que tienen a Espe en alta estima y eso me hace sentir muy querida por los espectadores.

¿Contenta con el giro que ha dado la vida de Espe en la comisaría?

Muchísimo, porque está protagonizando la mayoría de las tramas, y eso se traduce en una oportunidad magnífica para tocar todas las teclas de la actuación. Hace un año estaba haciendo reír y ahora estoy en el pozo más profundo.

¿Qué es lo que te gusta de ella?

Es una persona que está ahí para ayudar a todo el mundo y también es muy responsable. Además, creo que Espe y yo tenemos en común el ser esa amiga que todos necesitamos, a la que llamas para contarle tus problemas dando igual la hora que sea.

Servir y proteger
Pipo Fernández

¿Cómo está siendo el ambiente dentro del set de grabación?

¡Graciosísimo! Sobre todo, con Jimmy Barnatán, Luisa Martín y Juanjo Artero. Ellos son los más bromistas. Nos ponemos a contar chistes en los momentos de descanso o a hacer acentos diferentes durante los ensayos. Nosotros somos el frente cómico dentro del equipo.

No es tu primera serie diaria.

Lo de la televisión me cayó del cielo. Estaba en la Compañía Nacional de Teatro y me llamaron para hacer de Rosalía en Gran Reserva: El origen porque la actriz Gloria Muñoz me vio en el escenario y me quiso allí. Fue mi hada madrina y esa se convirtió en mi iniciación en este tipo de ficción, que me encanta porque coges mucho cariño a tu papel.

¿Te pareció complicado el cambio del teatro a la televisión?

Considero que fue un paso muy natural. Aunque la forma de ponerse delante del público o de una cámara no es lo mismo, la base si lo es, que es intentar decir la mayor verdad posible. Eso hace especial a esta profesión.

Gran Reserva: El origen
En Gran Reserva: El origen con Víctor Clavijo
Productora

¿Qué haces en tu tiempo libre?

Trabajo en otra cosas… es que me meto en unos embolados (Risas). Además de la serie, he estado representando El burlador de Sevilla .Y tengo un niño de tres años. Las noches en mi casa son bastante divertidas, porque se basan en leer los guiones de la semana siguiente y quitarle la tos al peque.

¿Has renunciado a muchas cosas por dedicarte a la actuación?

A vivir cerca de mis padres. Me vine desde Jaén, de donde soy, a Madrid por perseguir mi sueño y lo estoy consiguiendo.

¿Qué habrías hecho de no haberte convertido en actriz?

A mí me gustaba todo de pequeña, por eso trabajo en esto, porque te permite ser muchas personas a la vez. Pero creo que me habría decantado por la danza o estaría dando clases en alguna escuela, ya que hice también la carrera de Química.

Servir y proteger
Moises Fernandez Acosta

¿Eres de las que se ve después en pantalla para ver sus fallos?

Sí. Cuando estás tanto tiempo con un mismo papel, intentas introducir cosas nuevas y a veces lo empeoras, por eso es importante hacer autocrítica. Suelo sacarme errores, pero no pasa nada, me tapo los ojos, grito un poquito y vuelta a estudiar.

¿Te gustaría probar en el cine?

Me encantaría, sería maravilloso trabajar con Sergio Barrejón, por ejemplo. Ahora hay un florecimiento de directores jóvenes geniales. También admiro mucho a Icíar Bollaín y a los clásicos como Almodóvar o Amenábar.

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