Züleyha y Yilmaz se dirigían al aeropuerto junto con Adnan y Leyla cuando Demir les interceptó con su coche. A punta de pistola se llevó por la fuerza a su esposa y a sus hijos a la nueva casa que había comprado Sevda, frustrando así el intento de huída de la pareja, que pensaba viajar a Estados Unidos.

Horas más tarde, Züleyha se escapó de su cautiverio y se presentó en la mansión Yaman. Con un cuchillo, amenazó a su suegra con matarla. “Tú le dijiste a tu hijo que iba a escaparme con Yilmaz, por eso nos encontró. Me has destrozado la vida otra vez y yo fui una idiota por confiar en ti”, dijo cegada completamente por la ira.

Cuando estaba a punto de asestarle una puñalada, Sevda apareció y confesó la verdad: “No fue Hünkar quien os delató, sino Sermin. Ella se enteró de todo y se lo contó a Demir a cambio de una buena suma de dinero”, explica. “¿Acaso crees que te diría algo así si no fuera verdad? No salvaría a Hünkar si no supiera que lo que vas a cometer es una injusticia”, añadió para que Züleyha creyera en sus palabras. La joven, entonces, dejó el cuchillo y le pidió perdón a su suegra.

Hünkar se llevó a sus nietos a la mansión

Por otro lado, Müjgan, quien ya había tirado la toalla con su esposo, se sinceró con Fikret y le cuenta el infierno que había sido su matrimonio: “Me casé muy enamorada, pero él solo me usó para tratar de olvidar a un amor imposible”. Ambos terminaron dándose un tierno abrazo. Parece que la confianza entre los dos avanza a pasos agigantados. Mientras, Behice sigue investigando la verdadera identidad del recién llegado y descubrió unos pasaportes falsos en su cuarto

Antes de que cayera la noche, Hünkar se presentó ante Demir y se llevó a sus nietos. “Tu mujer y los niños vivirán conmigo. Si quieres estar con ellos, regresa a casa”, le dijo a su hijo. Sobre él recayó todo el peso de la decisión. Mientras tanto, Züleyha se puso en contacto con Yilmaz y planearon una nueva fuga: “Tendremos que comprar otros billetes de avión”.