Derin fue puesta en evidencia ante los invitados de la fiesta de Ali cuando Asya desveló que había ocultado su aborto. La joven se qued´p sin palabras y solo acertó a mirar a Volkan con un deje de de disculpa. Gönul fue la única que reaccionó y sacó disimuladamente a su hija del lugar agarrándola del brazo.

Volkan, por su parte, hizo de tripas corazón y decidió quedarse en el festejo de su hijo. Junto a él y a Asya, sopló las velas de la tarta de cumpleaños. Antes de que terminase el evento, Asya Günalan le hizo entrega a Asya del reloj que perteneció a su padre. “Creo que es el momento de que Alí lo tenga. A fin de cuentas es su herencia y también la tuya. Sé que él estaría muy orgulloso de vosotros dos”, dijo al marcharse.

Horas más tarde, la doctora se presentó en casa de Derin y le pidió que le acompañase a un lugar. Después de varios kilómetros, llegaron hasta un acantilado. Asya le explicó a su gran enemiga que cuando era niña su madre, por celos, condujo hasta un precipicio y provocó así su muerte y la de su padre. “La forma de amar de mi madre solo trajo dolor a mi familia, en especial a mí. No le hagas lo mismo a Zeynep”, trató de hacerle entender la médico.

Volkan observa una terrible escena

Derin, lejos de reflexionar tras las palabras de Asya, hizo caso omiso a su sugerencia. “Tú me has traído hasta aquí. Ahora soy yo quien quiere llevarte a otro sitio”, comentó la chica. Obligó a la médico a subirse al coche y mientras emprendía el viaje a gran velocidad, le contó cuál era el destino: Sapanca, la ciudad donde comenzó su romance con Volkan.

Minutos después, Arslan llamó a Asya y así descubrió que Derin la está llevando a Sapanca. “Va a una velocidad demasiado rápida. Si seguimos así, nos vamos a estrellar”, dijo la doctora antes de que Güçlü la obligase a cortar la comunicación. El arquitecto, entonces, cogió su vehículo y fue en su busca. Mientras se desarrollaba la persecución, a través de un flashback, se mostró cómo fueron los inicios de la relación entre Derin y Volkan.

De vuelta en el presente, Asya trató de hacerse con los mandos del coche. En mitad de la disputa, perdió el control del vehículo y este terminó en la pendiente de un acantilado. Derin se reclinó en el asiento para no precipitarse, pero el coche cedía cada vez más. Volkan llegó en ese instante, pero no pudo hacer nada para evitar que automóvil cayera al mar.