Varios miembros de la mafia balcánica llegaron a casa de Özge por órdenes de Igor, dispuestos a cobrar venganza por la muerte de Kesik en el capítulo 57 de 'Secretos de Familia'. La joven logró escapar antes de que la atraparan y llegó hasta los juzgados, donde confesó a Ilgaz ser la autora del asesinato de Kesik: «Estaba muy dolida como para pensar». Özge no acusó a Ceylin de haberla ayudado y tampoco pensaba hacerlo. La mujer le agradeció a la abogada que se deshiciera del cuerpo del difunto por ella.

    Ilgaz decidió que Özge se quedara en los calabozos a la espera del juicio en 'Secretos de Familia'. Era lo más seguro para ella en ese momento. Era carne de cañón. Mientras tanto, en el Gran Bazar se produjo un hallazgo sorprendente. Un hombre abrió su negocio de joyería y encontró dentro una mano con una nota clavada con un bolígrafo. La situación se complicó cuando Eren y el resto de agentes que se hicieron cargo del caso descubrieron que el bolígrafo pertenecía a la difunta Neva y la mano del desaparecido Pars.

    antes de que la jueza dictase una sentencia en firme, un prueba de última hora decantó el dictamen a favor de ilgaz
    MEHMET OZER

    La policía detuvo a Igor, quien había sido puesto en libertad

    Ilgaz se puso manos a la obra e inició una búsqueda contrarreloj para dar con su amigo y compañero. En un primer momento, evitó compartir con Derya la suerte que había podido correr Pars, pero esta, sospechando que algo pasaba con su amado, terminó descubriendo la verdad. «Justo cuando iba a decirle que había decidido tener a nuestro hijo pasa esto», se lamentó la mujer. Ceylin trató de consolar a la fiscal, que se derrumbó al pensar que su amado podría estar muerto, ya que, según los forenses, Pars no opuso resistencia cuando le cortaron la mano.

    La policía detuvo a Igor, quien había sido puesto en libertad, y Ilgaz le interrogó en los calabozos. El líder de la mafia le dejó claro a Ilgaz que la desaparición de Pars era solo el principio. «Haré que pagues muy caro haber destruido mi negocio y la muerte de mi hijo», dijo el pérfido hombre con una sonrisa