El capítulo 8 de '30 monedas' es un final apoteósico para la serie

Álex de la Iglesia ha dado rienda suelta a toda su imaginación y talento para brindar un final de capítulo que nos deja con muchas ganas de una temporada 2 en HBO.


    Sabíamos que iba a ser arriesgado, personal, original y desenfrenado, pero el final de 30 monedas, la serie que ha permitido por fin a Álex de la Iglesia soltarse sin ningún tipo de censura o impedimento, ha sido apoteósico. Semana tras semanas hemos visto cómo la serie ganaba en ritmo, locura e intensidad, hasta el punto de sufrir con cada rasguño a Megan Montaner, increíble en toda la serie, o alucinar con un Eduard Fernández que vuelve a demostrar que no hay rival para él.

    Pero el capítulo 8 de 30 monedas ha sido un paso más. “Siempre están las alturas, o siempre están esos personajes trágicos que dicen la verdad al final ante un coro, que parece que necesitan contar lo que sienten en un momento determinado y encuentran la verdad. Y esto también ocurre en 30 monedas, pero no de la misma forma”, apunta Álex de la Iglesia en una entrevista a Hipertextual. “El episodio ocho es un ritual, un gran ritual. Es algo que siempre había rondado en nuestra cabeza".

    30 monedas

    El final explicado de '30 monedas'

    Con Pedraza bajo el control de la niebla y del falso sacerdote, los cainitas acuden para reunir en un solo lugar las 30 monedas de plata. Vergara, Paco y Elena se convierten en refugiados en las cloacas de su propio pueblo para intentar rescatar a sus vecinos. En la hora final, cuando Santoro va a convertirse en Antipapa, se revelará el verdadero cometido del padre Vergara en los planes del Maligno… y en los de Dios.

    "La esencia de la historia en realidad es que Dios es un autor. Dios podría no crear la realidad, podría observarse a sí mismo o existir él mismo rodeado de la nada. Pero decide realizar la creación, decide que exista el hombre y digamos que, en ese plan divino, cada uno cumplimos un papel. Entonces todos somos personajes de una creación y, como dice Lucifer, todos somos un poco Dios y somos un poco el demonio. Dios es todos los personajes", explica el director en una entrevista a Esquire.

    "La batalla primordial tal y como se les había dicho porque era su papel, y que lo único que pedían era “aparecer en los créditos”, que es una frase que me gusta mucho. “Entonces nos escondimos en un lugar del pensamiento de Dios que vosotros llamáis infierno”, eso es de las mejores cosas que hemos escrito".

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