Cristina Plazas pierde el control en ‘Vis a vis’: “Miranda se va a meter en la boca del lobo”

La directora de Cruz del Sur, que ve “necesaria” una tercera temporada, asegura que se quedó alucinada cuando leyó por dónde evolucionaría su trama con Sandoval (Ramiro Blas): “Va a dar más pena que Bambi”.

 

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Recta, inteligente y con unos principios bien cimentados, Miranda (Cristina Plazas) ha sido, hasta ahora, el pilar de Cruz del Sur. Pero desde que Sandoval (Ramiro Blas) se cruzó en su vida, la directora de la prisión parece estar perdiendo el norte… “¡Y aún no habéis visto nada!”, nos avanza la actriz sobre el espectacular desenlace de la segunda temporada de Vis a vis, que se emitirá el miércoles 22.

¡Vaya giro ha dado Miranda esta temporada!
Los dos últimos capítulos son… Creo que no podré abrir el twitter hasta que pasen unos días después de su emisión (risas). Miranda se va a meter en la boca del lobo…

Supongo que Sandoval tendrá algo que ver…
Sí. Al principio, cuando leí por donde iba mi trama esta temporada, me puse en contra. Yo no paraba de decir: ‘Pero si Sandoval es lo peor’. Y me contestaban: ‘Y Miranda es la única que no lo sabe’. Y es verdad. Ella piensa que es ese padre de familia ejemplar, siempre en la línea de lo correcto, respetando el juramento hipocrático…

¿Habrá historia de amor entonces?
Yo no lo llamaría así, es más un interés humano. Hay gente que dice que, si tuviera que tener un hijo sin pareja, elegiría a su mejor amiga. Y Miranda ve en Sandoval a alguien que la admira, la adula… Ella está anulada como mujer y centrada en su trabajo, pero se ha olvidado de sí misma. Y, como dijo en uno de los capítulos, piensa que, para recuperar su pulsión sexual, quién mejor que la persona en quién más confía…

Alucinarías al leer el guión.
He flipado mucho con toda la temporada en general, pero con esta trama nos hemos reído mucho Ramiro y yo. De repente hay un clic en el cerebro de Miranda que piensa: ‘Quiero vivir esto’. ¡Y se vuelve loca!

Y las presas también le han echado un pulso rebelándose…
Es que Miranda no tiene mucha gente en la que confiar. Siempre ha sido muy empática y ha confiado en su método de trabajo, pero no se da cuenta de que la manipulación a la que está sometida está llegando a límites increíbles. Porque Fabio [Roberto Enríquez], a quien todos amamos tanto, en la primera temporada ya le hizo la trece catorce más de una vez.

Muchas compañeras tuyas hicieron el casting para otro personaje. ¿También fue tu caso?
Yo no hice prueba. Sé que suena prepotente, pero no es así en absoluto. Había trabajado ya con los guionistas y directores en Los hombres de Paco y supongo que sabían que tengo esa cosa de mujer dura, por mi voz, pero a la vez con un corazón grande. La verdadera prueba vino después: esta serie requiere mucha entrega y te pone siempre al límite.

¿Has hablado con algún funcionario?
Tengo dos amigos y un primo que son funcionarios de prisiones. A ver, hay que separar realidad de ficción porque para ellos Vis a vis es una exageración. En las cárceles no se vive en un thriller constante. Y también me he fijado mucho en esas mujeres de las series de la HBO que tienen más de cuarenta años, con poder pero también con alma. Como la protagonista de Borgen, sin ir más lejos.

Y en España no las hay…
No. Y mira que yo no me puedo quejar, que he tenido mucha suerte siempre. Pero es difícil encontrar personajes de mujeres de más de cuarenta que sean interesantes. Y, en eso, Vis a vis sigue siendo un gran referente.

 

Al igual que en dar la oportunidad a actrices desconocidas.
Claro, porque si los guionistas escriben una cosa eso es lo que les llega a los producotres y a los directores. ¿Y dónde están una Antonia [Laura Baena] y una Sole [María Isabel Díaz Lago]? ¿O esa Tere [Marta Aledo] que es una yonqui para comérsela? Luis San Narciso, director de casting, me dijo que Vis a vis era la serie que quería hacer desde hacía años para poder enseñar a todas esas maravillosas actrices.

¿Cuál es tu presa favorita?
Va por días. Soy muy fan de Saray, que la interpreta Alba Flores; Zulema, a quien da vida Najwa Nimri, también es impresionante. Pero con la que más he alucinado es con Laura Baena, que encarna a Antonia. La veo trabajar y no doy crédito. Ella es una señora maravillosa, elegante, educada, empática, con tres hijas maravillosas… Cada vez que la oigo metida en su personaje y diciendo esas barbaridades alucino.

¿Cómo son las grabaciones?
Sé que los actores usamos mucho esta palabra, pero somos una familia. Y es muy bonito el grado de exigencia que nos hemos puesto nosotros mismos, pero sin competitividad. Tenemos un grupo de whatsapp en el que se nos escapan hasta mensajes para el cole de nuestros hijos (risas). Nos echamos tanto de menos… Y montamos unas barbacoas en casa de Carlos Hipólito. Ramiro Blas, como buen argentino, es el encargado de traer la carne.

¿Y qué tal trabajar con Ramiro?
Una maravilla. Tiene el peor personaje que he visto en mi vida: da miedo, asco y de todo. Pero es tan buen compañero, entregadísimo, divertido… Y tenemos muchísima química trabajando porque venimos de una escuela parecida.

La pregunta del millón, ¿habrá tercera temporada?
Pues aún no lo sabemos. Hay muchas elucubraciones sobre este tema: que no han desmontado el plató, que nos tenían que haber dicho algo hace un mes… Pero la realidad es que Águila Roja, por ejemplo, tardaron cinco meses en renovarla. Yo necesito saber qué va a pasar con Miranda y con el resto de los personajes. Si finalmente no hay tercera tanda va a ser muy duro.

Es curioso porque las audiencias no coinciden con la ‘marea amarilla’ que pide a gritos la renovación…
Es muy paradójico. Yo llevo 25 años en esta profesión y he hecho cosas que, aunque pensaba que estaban muy bien, no funcionaron y con los años me di cuenta de que igual no estaba tan bien. Pero con Vis a vis alucino porque no hay ni un solo día que no se me acerque alguien para hablarme de lo mucho que le apasiona la serie.

Tus compañeras insisten en que hay que cambiar la forma de medir las audiencias. ¿Tú también lo piensas?
Totalmente. No tengo ningún amigo mío que vea Vis a vis en directo. Acaba muy tarde, te apetece verlo tranquilo con tu coca-cola… Cuando se me acerca alguien por la calle, siempre le pregunto que dónde ve la serie y muy pocos lo hacen el día de emisión. Yo, por ejemplo, jamás he seguido ninguna así: me las compro o las grabo.

Tú has estado en series muy populares, como Amar es para siempre, pero ninguna que arrancara un fenómeno como la ‘marea amarilla’, ¿verdad?
Absolutamente. Amar, por ejemplo, iba dirigida a otra franja de edad. Lo que ha ocurrido con Vis a vis ha sido maravilloso. 

Y, por si fuera poco, ahora también os ven el Channel 4 británico.
Bueno, eso ya es tremendo. Estoy tan orgullosa… Siempre les digo a Maggie Civantos y Alba Flores que tienen mucha suerte de hablar tan bien inglés, porque pueden tener buenas oportunidades. Tengo amigos en Inglaterra que me han contado que también hay una especie de ‘marea amarilla’ allí.

Si te llaman, ¡aprendes!
¡Ya te digo! Aprendí catalán sin saber, así que ningún problema. O también puedo hacer muy bien de muda (risas).

¿Qué te dice tu gente?
Mi chico, el actor Óscar Rabadán, está igual de enganchado que yo. Pero no me deja que le avance ninguna trama. En la primera temporada ya lo hice y fue una faena (risas). Mis amigos, mis hermanos, los padres del cole de mi hija… todos están enganchadísimos. Al que no le gusta mucho es a mi padre porque dice que es muy dura.

¿Volveremos a verte en Velvet?
Soy un personaje satélite que sigo ahí. Supongo que dependerá de las tramas de Miguel Ángel Silvestre, pero vamos, que sigo viva y mis Galerías Oxford siguen abiertas.

¿Algún proyecto más?
Acabo de estrenar la película El país del miedo, que rodé en Badajoz con José Luis García Pérez. Y a finales de octubre estrenaré en Barcelona la obra de teatro Bajo terapia, de Daniel Veronese. Es una comedia y me apetece mucho porque siempre me toca hacer la seria.

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