Patrick Criado y su 'Asesinato en la universidad'

Con Salamanca y el siglo XVI como escenario, 'Asesinato en la universidad' narra la investigación de la historiadora Lara Cabanes para esclarecer la muerte, ocurrida en extrañas circunstancias, de Antonio de Román, un catedrático y fraile Agustino, maestro de un grupo de estudiantes liderados por el novicio Luis de León, al que interpreta Patrick Criado.

 

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Antes de su histórica frase "como decíamos ayer", con la que reinició sus clases de Teología tras ser 'apartado' por la Inquisición, y de que sus poemas corriesen de un bolsillo a otro entre las gentes de Salamanca, Luis de León, nacido en Belmonte, Cuenca, en 1527,  fue un estudiante solo gracias al dinero de su padre y al 'enchufe' de su tío, catedrático de Leyes.

Las ambiciones de don Lope de León, jurista de Carlos I, para su hijo, estaban en la abogacía, pero Luis sintió muy pronto la vocación religiosa, y en 1542 ingresó en la Orden de los Agustinos de San Pedro, y cuatro años más tarde, se matriculó como estudiante de la Facultad de Teología.

Este es el momento elegido por el director Iñaki Peñafiel para situar la trama de Asesinato en la universidad, un thriller escrito por Clara Pérez-Escrivá y Antonio Asencio –produce La cometa TV para TVE–, que conmemora los 800 años de la Studium Generale, la universidad más antigua de España y la quinta de Europa.

Leonor Watling encarna a Lara Cabanes, una historiadora de hoy que investiga la misteriosa muerte del catedrático Antonio de Román (Fernando Soto), maestro de Luis de León (Patrick Criado). Entonces, la universidad, además de alma mater, era el entorno donde las poderosas órdenes religiosas dirimían con la Inquisición todas las cuestiones sobre la fe y la Iglesia. "Vuelvo a trabajar con Leonor Watling, como en la serie Vivir sin permiso [que TVE emitirá en breve], aunque nuestros personajes pertenecen a siglos distintos", explica Patrick Criado, también en la cartelera teatral con Cronología de las bestias.

Su última creación le ha servido para conocer a fondo a un poeta capital de nuestra literatura. "Además de eso, fue un hombre carismático, con infinitas ganas de saber y una visión adelantada a su época", añade.

Como suele ocurrir, los recuerdos más personales le han servido de inspiración para crear al novicio: "Mi mentor fue mi profesor de matemáticas y jefe de estudios en un colegio público de Madrid, un hombre tan comprometido que, además de profesor de Ingeniería Aeronáutica en la Politécnica, también ejercía en un instituto porque entendía la educación desde abajo".


Iñaki Peñafiel, realizador de series como El tiempo entre costuras, Víctor Ros o El accidente, "hechas con amor y dedicación", está muy satisfecho con el trabajo del inolvidable Nuño de Águila Roja: "Patrick es uno de los mejores actores de su generación. Es un gusto trabajar con él y además ha entrado muy bien en la intriga de un personaje histórico".

Peñafiel, además, reivindica la necesidad de recuperar a los clásicos. "Todavía hay mucho que contar en nuestra historia, que está llena de episodios apasionantes pero poco conocidos. Espero que este Fray Luis joven sea atractivo para el público, era un libre pensador, y hoy seguimos necesitando ese tipo de personas".

La inspiración de esta unión de cultura y misterio es ineludible: "El nombre de la Rosa [Jean-Jacques Annaud, 1986] es una de las influencias de esta trama, pero nuestros autores son el gran referente. No se trata solo de un thriller de suspense, es algo más, un homenaje a Salamanca”.

Para Patrick, que está en el mejor momento de su carrera, esta serie es "un regalo". Y tampoco es el único proyecto que tiene…

¿Nos puedes contar algo más sobre Asesinato en la universidad?
Está ambientada en el siglo de Oro y en la actualidad, sobre la investigación de la historiadora Lara Cabanes (Leonor Watling) para esclarecer el crimen de Antonio de Román (Fernando Soto) ocurrido en extrañas circunstancias en el siglo XVI. Yo hago de Frany Luis cuando llegó a Salamanca, con 16 años, a estudiar Teología en la Universidad. Era hijo de abogado y judío converso al cristianismo y una persona adelantada a su época.

¿Qué te parece su figura? ¿Lo admiras?
Sí, he leído algún libro sobre su poesía y he visto películas del siglo XVI. Era un hombre muy carismático y con muchas ganas de saber, de conocer. Al principio era tímido, pero conforme pasan los años va ganando dotes de liderazgo. En la Universidad conocerá a sus amigos y a su mentor Fray Antonio, por quien siente gran admiración. Era un hombre con una visión anticipada a su época.

Fray Luis empezó leyendo libros que estaban prohibidos por la Inquisición.
Sí, en la serie se ve cómo queman en la hoguera a un hombre y está en contra de los métodos asesinos de la Inquisición. Quiere acercarse a Dios, pero a través del conocimiento. Tradujo la Biblia al español sin el permiso correspondiente que se necesitaba por la época y estuvo en prisión cuatro años. Allí lanzó la frase mítica: "como decíamos ayer…" o "Aquí me tuvieron encerrado la infamia y la mentira", refiriéndose a los dominicos.

¿Has encontrado algún profesor que, como le sucedió a él, haya sido tu mentor?
Sí. Mi profesor de matemáticas y jefe de estudios. Estudié en el colegio público Barrio de Bilbao y allí me encontré a ese hombre, profesor de ingeniería aeronáutica en la Universidad, que es tan sabio que daba también clases en un instituto porque decía que la educación se concibe desde abajo. Me ha enseñado mucho, no sólo conocimientos sino también su forma de ver la vida. Para él lo importante era que trabajaras, que te esforzaras por alcanzar conocimientos.

En esa serie vuelves a coincidir con Leonor Watling…
Es cierto, pero ella está en el siglo XXI y yo en el XVI, así que no coincidimos en escenas.

Te hemos visto crecer en televisión, ¿cómo ha sido para ti?

Llevo toda la vida, es un sueño que se está cumpliendo. Siempre he querido ser actor, siempre me ha gustado.

¿Cómo empezaste?
De pequeño era muy simpático, muy dicharachero y me gustaba hablar con todo el mundo y contar chistes. Me apunté a teatro en el colegio y la profesora me dijo que por qué no iba a una agencia de actores. Cuando le dije a mi madre que quería ser actor al principio no le hizo mucha gracia, pero me apuntó a figuración. Luego me decanté por la actuación, empecé en Águila Roja y hasta hoy. Ha sido todo poco a poco, in crescendo.

En El club de los incomprendidos, tu personaje cantaba en el metro. ¿A ti te gusta cantar?
Toco la guitarra y canto de vez en cuando, en la ducha y cuando toco la guitarra. Me gusta que en el cine me den la oportunidad de tocar la guitarra y cantar pero voy más por la interpretación que por la música.

¿Utilizas la música para ligar?
Mi padre ha tocado la guitarra toda la vida y fue él quien me enseñó. Y también el que me dijo que se ligaba mucho con la guitarra (risas). Siempre está bien ponerle a una chica una canción que no conozca y que pueda ajustarse al momento. La música viene bien para todo. De todas formas yo no soy muy ligón.

¿Sigues estudiando realización?
Ya he acabado. Me gusta porque conozco el cine desde otro punto. A veces los actores nos creemos el centro y en un rodaje hay mil cosas. Aprendes a valorar el trabajo de los compañeros que no son actores, de los que están detrás. Me gustaría dirigir alguna vez.

¿Cómo eres detrás de las cámaras?
Me considero muy amigo de mis amigos de toda la vida, me gusta mucho estar con mi gente y pasar tiempo con ellos. Son del barrio y me gusta quedar con ellos en una casa y tocar la guitarra todos juntos, o ir al cine. Cuido mucho a mi familia, soy muy familiar; tengo un hermano pequeño, dos años menor y es un coco que quiere estudiar Matemáticas. Nos llevamos bien. También me gusta sacar a pasear a mis perros. Soy un hombre tranquilo.

Estás en el Teatro Español hasta el 8 de abril. ¿Qué tal con Carmen Machi?
Es un ejemplo a seguir, tanto humana como profesionalmente. Pone el listón muy alto. Llega el primer día de ensayos con todo estudiado y nos da ejemplo de lo que es ser una gran actriz.

Cronología de las bestias está basada en la mentira que todos, individualmente o en sociedad tejemos. ¿Hasta dónde puede llegar el ser humano en el autoengaño, en la mentira?
Cuando estás metido a fondo en una mentira, se acaba convirtiendo en una verdad. De ese compromiso con la mentira es de lo que trata esta obra. Todo sirve para no enfrentarte a tus propios miedos.

¿Tú, en qué ocasiones mientes?
No soy especialmente mentiroso. Seguro que he mentido más de una vez para no dañar a alguien, pero no suelo mentir.

¿Las mentiras tienen nacionalidad o son las mismas en todos los seres humanos?
No tienen nacionalidad. La mentira es algo que el ser humano ha creado para protegerse. Puede influir la educación, que tiene que ver más con la familia que con la nacionalidad. La mentira va más allá de las fronteras.

La obra cuestiona el modelo de familia que se da. ¿Tú te llevas bien con la tuya?
Muy bien. Con mis padres y con mi hermano. Ellos siempre me han instado a que siguiera estudiando y mantenga los pies en el suelo. Siempre me lo dicen y les estoy muy agradecido. Pero si es lo que me gusta, me dicen que animan a que siga con ello.

En Vivir sin permiso eres Daniel Artega, hijo de un narcotraficante que vive en México.
El protagonista de la historia es Nemesio 'Nemo' Bandeira, (José Coronado), un hombre que se enriqueció en el pasado con actividades ilegales pero que ha conseguido blanquear su trayectoria hasta erigirse en uno de los empresarios más influyentes de Galicia. Todo cambiará en su vida cuando le diagnostiquen Alzheimer, una enfermedad que tratará de ocultar para no mostrarse vulnerable mientras pone en marcha el proceso para elegir a su sucesor. Y eso provoca una hecatombe en la familia. Yo doy vida a Daniel Artega, un narcisista amoral que desconoce el significado de la palabra empatía. Nació y creció rodeado de lujo y protegido por el poder de su padre y se educó más tarde en Europa, donde vivió al límite, acumuló experiencia y terminó de convertirse en el joven abyecto que es hoy.

Y llegas al pueblo donde está ambientada la serie.
Sí. Llega allí para chantajear y para mentir sin importarle las consecuencias. Yo no estoy desde el principio de la serie sino que aparezco en los tres últimos capítulos de los 13 que hay. A pesar de mi papel de malo, malísimo, es una serie bonita y tengo ganas de que se estrene. Allí coincidí con Pilar Castro, con la que trabajo ahora en el teatro.

Leonor Watling se casa con tu padre, viudo, pero tú la ves más como mujer que como madrastra…¿Hay situaciones morbosas?
Sí, en la serie hay 'lío'. Acabamos manteniendo relaciones sexuales fruto de una atracción incontrolada, pero mantenemos una relación oscura, basada en la mentira.

En esa serie trabajas con José Coronado, Alex González y además con Ricardo Gómez (Cuéntame) con el que también trabajaste en la película Los últimos de Filipinas.
Nos hemos hecho muy amigos. Es un tío muy majo.

Esta serie o la de Pablo Escobar, Narcos, o la de Fariña, incluida la película Loving Pablo, hace que convirtamos a los narcos en héroes?
Puede ser, pero en todas las series vemos que los delincuentes acaban, antes o después, en la cárcel.

¿Qué opinas del secuestro cautelar del libro de Carretero, que da vida a Fariña? ¿O de las condenas al rapero Valtonik?
Estamos haciendo un retroceso en la libertad de expresión. Los que censuran no se cohíben. Están enviando un mensaje claro de cuidadito, aquí estamos nosotros para decir qué está bien y qué no está permitido. El arte no admite censura, está para que la gente se exprese. Al contrario, en el caso del libro de Carretero, ahora que lo han censurado, todo el mundo quiere leerlo.

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