¿Te suena Santa Clara? No hablo de la playa vasca, sino de esa firma de vajillas que, por sus 100 años de historia, ha marcado un antes y un después en la historia del menaje tal y como lo conocemos. Lo que empezó como un taller artesanal de vajillas con origen en Vigo se convirtió, con el paso de las décadas, en el sello de mayor prestigio en el sector de la porcelana en nuestro país. Quien tenga unos años recordará que en los años 60 y 70 los platos de la marca eran sinónimo de calidad y elegancia suprema: una vajilla de Santa Clara era el regalo de boda por excelencia en España.
La historia de estas vajillas ha sido tan larga como apasionante. Fundada por Manuel Álvarez, la empresa llegó a vestir las mesas de acontecimientos históricos, desde enlaces reales hasta los primeros vuelos de la aerolínea IBERIA. Tras superar diversas etapas y avatares económicos que casi la hacen desaparecer, hoy el sello Santa Clara renace con fuerza de la mano de Soler Hispania, manteniendo intacto su ADN: calidad, resistencia y un diseño que no pasa de moda.
Diseños que adaptan la tradición a tu día a día
Como ya ha ocurrido con las vajillas Duralex o con aquellas que siguen la estética de Yoplait, las vajillas Santa Clara han vuelto para quedarse. Estoy seguro de que ya serás capaz de reconocer sus piezas. El otro día encontré una de esas colecciones en Carrefour, uno de los supermercados que con una gran selección de menaje, y enseguida supe que la quería para mi casa.
Esa herencia de prestigio y mesa bien puesta encuentra hoy una nueva expresión en la colección de vajilla de gres beige de 16 piezas de Santa Clara, pensada para quienes buscamos recuperar ese valor de lo cotidiano sin renunciar a la estética contemporánea. Porque el verdadero lujo no siempre está en lo ostentoso, sino en aquello que resiste el paso del tiempo y acompaña la vida diaria con naturalidad.
Este conjunto no es solo una vajilla, es una manera de entender la mesa como un espacio de encuentro. El gres, con su carácter robusto y su textura ligeramente orgánica, aporta una sensación de autenticidad que conecta con lo esencial. El tono beige, suave y versátil, convierte cada comida en un entorno cálido, capaz de adaptarse tanto a un desayuno tranquilo como a una cena con invitados. No busca imponerse, sino integrarse con elegancia en cualquier estilo de hogar, desde los más modernos hasta los más tradicionales.
Elegir esta vajilla es apostar por una mesa que no pasa de moda, por objetos que no se guardan en vitrinas, sino que se viven cada día. Es recuperar la idea con la que nació Santa Clara, la de que comer bien también empieza por cómo se presenta la mesa, y de que la belleza, cuando es honesta, se queda.














