Los recuerdos en casa de nuestras abuelas comen y beben en una misma vajilla. Lo más curioso es que tenga origen francés y no llegase a España hasta bien entrada la década de los años cincuenta. Por aquel entonces se promocionaba por su condición de prácticamente irrompible gracias al material con el que estaba fabricada. Solo esos vasos y platos resistían los golpes y pasaba del agua hirviendo a la fría sin riesgo de rotura.
En España fue toda una revolución porque hasta entonces se habían estado utilizando vajillas de loza fina y porcelana que después quedaron relegadas únicamente a las ocasiones especiales. No había duda: las de Duralex aguantaban mucho más trote y encima, era una firma barata, destinada a hogares humildes y perfecta para el uso diario. Hoy vuelve a ser tendencia y he encontrado una oportunidad única en Maisons du Monde, solo a la altura de los que hay en Lefties también.
La vajilla Duralex ahora en Maisons du Monde
Tú también has oído hablar de Duralex. Lo contrario es imposible. Ya sabes que nuestras abuelas se dejaron seducir a mediados de siglo por esa vajilla traída desde Francia que presumía de ser irrompible. Fue en esa época en la que se descubrió el vidrio templado, el material que garantizaba que vasos y platos jamás se resquebrajaran ni rompieran en el lavado. Esa fue la clave de su éxito y hoy se traducen de esta manera.
Pocas piezas resultan tan reconocibles como sus vasos en concreto. Han estado presentes durante décadas en las cocinas de nuestras abuelas, en los desayunos familiares, en las comidas de diario y hasta en los bares de toda la vida. Su éxito nunca fue una cuestión de moda, sino de resistencia y funcionalidad, dos cualidades que hoy siguen haciendo de este vaso una excelente elección para cualquier hogar.
Su formato, por un lado, resulta especialmente práctico para servir agua, refrescos, zumos o cualquier otra bebida durante las comidas. También puede utilizarse para desayunos o incluso como recipiente para pequeños postres, demostrando que su versatilidad va mucho más allá de una simple función. Es uno de esos vasos que siempre terminan siendo los más utilizados de la cocina.
Y por otra parte, el diseño transparente mantiene intacta la esencia de la colección Duralex. Sobrio, elegante y sin artificios, combina con cualquier vajilla y se adapta tanto a mesas informales como a ocasiones especiales. Esa estética atemporal explica que continúe siendo una pieza plenamente vigente incluso décadas después de su lanzamiento.
Como ocurre con el resto de la colección, está preparado para facilitar la rutina diaria. Puede introducirse en el microondas cuando sea necesario calentar una bebida y también es apto para lavavajillas, permitiendo una limpieza rápida y cómoda después de cada uso. Son pequeños detalles que marcan la diferencia cuando una pieza se utiliza prácticamente todos los días.















