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Juan José Millás (Valencia, 1946) es escritor y periodista, Premio Nadal, Premio Planeta, Premio Nacional de Narrativa, y el inventor de los articuentos, aquella forma breve y extraña que mezcla el artículo de opinión con el cuento y que nadie más ha sabido hacer igual. Es una de las voces más personales de la literatura española, alguien que escribe con una lógica muy suya. Sus gustos están construidos sobre décadas de lectura seria y criterio propio. Rara vez apunta hacia lo obvio. Desde luego, merece la pena escuchar sus sugerencias.
Hace poco, en un vídeo publicado por la plataforma de recomendaciones literarias Librotea, Millás habló de varios títulos que le han dejado huella. Mencionó a Benjamín Labatut y a sus obras: 'Un verdor terrible' y 'Maniac'. También habló de Piedad Bonnett y de un libro sobre el suicidio de un hijo, 'Lo que no tiene nombre', que describió como "estremecedor", y llegó a una novela sobre la que hizo una confesión que, a su manera, resulta más reveladora que un elogio formal: "Tengo que confesar que lo cogí más por María Moliner que por Neuman, aunque a Neuman le tengo un gran aprecio y gran respeto como escritor". Y luego añadió algo que vale la pena conservar: "El diccionario de María Moliner se caracteriza porque en lugar de ir cerrando va abriendo. Y me está gustando mucho la biografía que Neuman hace de ella". Esta manera de describir un diccionario es muy Millás, y también es una descripción perfecta de la novela que recomienda.
El libro se titula 'Hasta que empieza a brillar', lo ha escrito Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) y lo publica Alfaguara. Es una novela sobre la vida de María Moliner (Paniza, Zaragoza, 1900), la mujer que pasó más de quince años de su vida redactando sola, en su casa, el 'Diccionario de uso del español', una obra considerada uno de los proyectos más ambiciosos, completos y útiles relacionados con la lengua castellana. El libro de Neuman es una novela, con todo lo que eso implica. Hay imaginación, punto de vista, decisiones estéticas, riesgo. Y parte de una hipótesis literaria que da mucho juego: ¿y si el diccionario de Moliner fuera también una autobiografía encubierta, una forma de hablar de sí misma a través de las palabras que eligió definir y las que eligió relacionar entre sí?
Es un libro que, leyendo las reseñas y comentarios seleccionados por la editorial, ha generado un entusiasmo brillante en Millás, en Aramburu, en Irene Vallejo, en Claudia Piñeiro, en críticos de Babelia y El Mundo. Si os queréis sumar a este fanatismo, debéis saber quién fue realmente María Moliner y lo que supuso lo que hizo. Fue bibliotecaria, archivera, filóloga y lexicógrafa española, autora del Diccionario de uso del español. Todo esto es técnicamente cierto... Pero no transmite nada de lo que está en juego. En 1951, en su casa y en soledad, comenzó a escribir su diccionario; y frente a los diccionarios normativos que recogen lo que se debe decir, el suyo incluía lo que se dice, el uso real que los hablantes hacen de la lengua, con información sobre la relación entre palabras, sinónimos, familias léxicas, las preposiciones que se usan con cada verbo, ejemplos de uso real. El primer tomo se publicó en 1966. El segundo en 1967. Había tardado dieciséis años. Lo había escrito en su casa, a mano, compaginándolo con su trabajo como bibliotecaria, con la crianza de sus hijos y con el cuidado de su marido.
María Moliner fue propuesta para la Real Academia Española, pero razones ajenas a sus méritos impidieron que se convirtiera en la primera mujer académica. Camilo José Cela, para justificar su voto negativo, dijo que no compartía su "ñoño criterio lexicográfico". Una frase que, con el paso del tiempo, dice infinitamente más del que la pronunció que de ella. Moliner había hecho sola lo que la Academia no había hecho con todos sus recursos, y la respuesta fue esa. Luego, murió en 1981 enferma de Alzheimer, tras una vida dedicada al magno empeño de acercar la cultura y la lengua a todo el mundo.
Su vida fue la de una funcionaria inteligente y tenaz que se puso a hacer una cosa enorme porque consideró que había que hacerla, mientras España atravesaba el franquismo y ella cargaba con las consecuencias de haber sido republicana. La guerra civil rompió los proyectos y las ilusiones de Moliner, que por su afinidad con la República fue depurada junto con su marido: ella quedó inhabilitada durante años y a su marido le prohibieron ejercer su profesión. La familia sufrió varios exilios hasta que en 1946 se instaló en Madrid. Entonces, desde esa derrota, empezó el diccionario, algo que también hay que tener en cuenta cuando se lee la novela de Neuman: la obra monumental de Moliner nació en la derrota, en el exilio interior, en la España gris de los cuarenta y los cincuenta.
Lo que hace Neuman con la historia de María Moliner
Andrés Neuman es un escritor que resulta difícil de encasillar. Hijo de músicos argentinos exiliados, se crió en Granada, estudió Filología, trabajó como profesor universitario y vive con su familia allí. A los veintidós años fue finalista del Premio Herralde con su primera novela, y más adelante obtuvo el Premio Alfaguara y el Premio de la Crítica con 'El viajero del siglo'. Ha escrito poesía, relatos, un diario de viajes, un diccionario satírico.
Esta novela, 'Hasta que empieza a brillar', ilumina y reivindica a su protagonista sin limitarse a contar su vida. Contar una vida es "relativamente fácil", se ordenan los hechos, se añade contexto histórico, se citan fuentes. Iluminarla es otra cosa porque requiere tomar decisiones sobre qué mostrar y cómo, qué escenas construir con imaginación donde la documentación no alcanza, qué voz darle al personaje, cómo hacer que alguien que murió en 1981 resulte cercano y verdadero para una lectora de hoy. La novela narra desde la infancia de Moliner, marcada por el abandono paterno, hasta su vejez silenciada por la enfermedad, pasando por su lucha por la libertad intelectual en plena dictadura y la creación de su diccionario, concebido como una autobiografía encubierta.
Volvamos a la recomendación principal Millás ha pasado décadas escribiendo sobre el idioma, sobre la relación entre las palabras y la realidad, sobre los personajes que viven en los márgenes y que de repente se encuentran haciendo algo que los supera. Y Moliner es una persona que empezó a hacer algo que se iba agrandando mientras lo hacía, que empezó pensando en "un pequeño diccionario en dos añitos" y acabó produciendo la obra lexicográfica más importante de un autor individual en la historia del español. Que Millás diga que llegó al libro por Moliner y se haya quedado por Neuman, que reconozca que el aprecio que tiene por el escritor llegó después, es una señal de que la novela funciona en sus propios términos y que no depende de la admiración previa al autor para atrapar al lector.
Babelia lo incluyó entre los cincuenta mejores libros de 2025. Irene Vallejo (Zaragoza, 1981) escribió que el libro "mezcla los ingredientes de la biografía y de la más sabrosa literatura. [...] Este libro nos recuerda muy oportunamente que amar la exactitud y la plenitud de las palabras es un desafío contra el autoritarismo". Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) dijo que lo leyó porque admira al escritor argentino y porque "Moliner es uno de los grandes mitos" de su vida. Son dos escritores con estilos y mundos muy distintos, y los dos llegaron entusiasmados al mismo sitio.
El diccionario de María Moliner no es un diccionario normativo que recoge lo que se debe decir. Es un diccionario que recoge lo que se dice, el uso real de la lengua, una decisión de ponerse del lado del uso vivo frente a la norma fija que dice algo de cómo pensaba Moliner sobre las personas y el lenguaje. Neuman lo convierte en novela. Millás lo recomienda. El libro está publicado por Alfaguara y se encuentra en varias plataformas. Ya nos lo agradeceréis.










