Isabel Coixet, cineasta y lectora empedernida (cero sorpresa), cuando sabe que tiene tiempo para hablar largo y tendido de los libros que le han marcado de verdad, pierde poco el tiempo. De la mano de la editorial Anagrama nos ha regalado un paseo por historias que le han hecho replantearse su propio lugar en el mundo y hasta su carrera creativa. En un vídeo reciente de la serie 'En la biblioteca de...' de la editorial, Isabel Coixet se ha colado para recomendarnos una novela que podría pasar desapercibida en otros contextos.

A Coixet le fascina el trabajo de Amélie Nothomb, escritora belga nacida en Japón. Sus novelas son pequeñas chispas de ironía y lucidez. Hay en ella un extrañamiento constante y una mirada siempre en el filo de la fascinación y la incomodidad de saberse extranjera (incluso donde una esperaba sentirse en casa). Coixet lo dice abiertamente: envidia su arranque, su máscara y humor. Asegura esto: "Me gusta mucho, me veo reflejada”, haciendo referencia al desconcierto de la protagonista. En el vídeo confiesa haberse sentido igual de perdida y observada durante su año en Japón.

Anagrama 'Estupor y temblores', de Amélie Nothomb

'Estupor y temblores', de Amélie Nothomb

Especificaciones

EditorialAnagrama
Número de páginas144
Año de edición2000

El libro es 'Estupor y temblores', de Amélie Nothomb: apenas 144 páginas duras y deliciosas que retratan el choque de dos universos: el de una joven belga recién llegada a Tokio y las jerarquías y los silencios de la empresa japonesa donde empieza a trabajar. Desde que llega, la protagonista se ve "rebajada" progresivamente (de contable a servir cafés, hacer fotocopias o limpiar baños masculinos) por una sucesión de malentendidos culturales y reglas no escritas. Todo desde la inercia de una sociedad que parece impenetrable para aquellos que "no son de allí".

El acierto de Nothomb (y lo que tanto atrae a Isabel Coixet) está en mirar con sarcasmo y sin autocompasión una cultura escrupulosamente jerárquica, donde la sumisión es una virtud y la iniciativa, un defecto. Hay también una comprensión y una extraña ternura hacia el propio Japón. También un homenaje feroz a las mujeres de la empresa, sobre quienes recae buena parte de la crueldad silenciosa y la exigencia imposible.

Poco a poco, la protagonista aprende a sobrevivir en la "selva de los despachos" nipones, donde el honor y el miedo al deshonor son muy palpables. Nothomb permite que el lector empatice con el desconcierto y con la paciencia de una joven que se limita a resistir como puede, siempre con una sonrisa torcida y una lucidez que desarma a cualquiera. El ambiente opresivo y el gusto por los pequeños detalles grotescos aparen como mecanismo de resistencia literaria que, paradójicamente, provocan más sonrisas que lástima.

Isabel Coixet destaca el componente autobiográfico y cómo Nothomb desmitifica la peregrina idea de que el multiculturalismo es siempre amable: "Todo es más complejo de lo que parece". La experiencia que narra la autora es, para la cineasta española, un espejo de sus propias perplejidades vividas en oficinas siniestras, ya fuera en Tokio o en Barcelona.

El propio título, 'Estupor y temblores', remite a la reverencia exigida ante el emperador japonés. Y sirve aquí de metáfora para describir el respeto (con cierto miedo y desconcierto) que siente cualquier forastero en un entorno ajeno.

La novela obtuvo el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y ha sido adaptada al cine, aunque como recuerda Coixet, “La adaptación cinematográfica, perdón, no era gran cosa... Aunque la actriz lo hacía bien. Habla también de las diferencias que tenemos con los japoneses y de las cosas que tenemos en común".

Una lectura breve y significativa. El libro de Nothomb es la prueba de que se puede hacer buen humor y buena literatura desde la incomodidad real. La voz de la protagonista, sagaz, un poco perversa, profundamente humana, es inolvidable.