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Poner el nombre de un músico de jazz a un detective privado ya dice mucho de las intenciones del autor... Charlie Parker lleva el nombre del legendario saxofonista, y desde que apareció por primera vez en 1999 ha ido cargando con una historia personal que hace que ningún caso que investiga sea del todo impersonal. Es un expolicía rudo y con cicatrices profundas que perdió a su mujer y a su hija a manos de un psicópata cuando él estaba bebiendo en un bar. Ahora las ve y las escucha mientras sigue persiguiendo al mal, atormentado por la culpa. En este libro existe, por lo tanto, una absoluta culpa del superviviente y una determinación casi suicida de hacer el bien. Se trata de una de las sagas de novela negra más longevas y mejor valoradas que se publican actualmente en inglés. 'Hijos de Eva', de John Connolly, editado por Tusquets en su colección Andanzas con traducción de María José Díez Pérez, es su vigésimo tercer capítulo.
Todo empezó en 1999, cuando un joven Connolly compaginaba su labor como periodista independiente en el Irish Times con la escritura de madrugada. Fue en aquellas horas de silencio cuando nació 'Todo lo que muere', inspirada en parte por un caso real de una mujer cuya muerte violenta fue ignorada por la sociedad al descubrirse que era trabajadora sexual. Tras licenciarse en inglés por el Trinity College de Dublín y obtener una maestría en Periodismo, Connolly pasó cinco años como freelance para The Irish Times antes de ser novelista a tiempo completo, habiendo trabajado también como camarero, funcionario del gobierno local y dependiente en Harrods. Las novelas de Connolly huelen a vida real aunque ocurran en ellas cosas que la vida real nunca permitiría.
Aunque las novelas entran claramente dentro del género policiaco, sus historias se han cargado progresivamente de tintes sobrenaturales. Connolly se declara fascinado por lo sobrenatural y lo ha explicado así: "Sé que eso molesta a muchos críticos. Debo mantener un equilibrio. Sería peligroso que los culpables fueran unos fantasmas. Describo edificios, calles, ciudades, para que la intrusión de lo sobrenatural sea algo sorprendente porque sucede en un mundo cotidiano y muy creíble". A nosotras nos resulta muy interesante y adictivo cómo trata lo paranormal para que no parezca un artificio, sino una prolongación natural de la oscuridad humana. Los lectores que llegan a Connolly buscando un thriller de procedimientos policiales puros salen del primer libro ligeramente desconcertados. A nosotras nos ha pasado.
La trama de 'Hijos de Eva' arranca en Maine, territorio natural del detective, cuando una artista emergente, Zetta Nadeau, se acerca a Parker para pedirle que encuentre a su novio desaparecido. Wyatt Riggins, exsoldado, se ha esfumado sin dar explicaciones, dejando atrás casi todo lo que tenía, incluyendo un teléfono móvil con un mensaje de texto de dos palabras: CORRE. Eso es todo. Y eso es suficiente para que Parker investugue y descubra que Riggins ha estado implicado en el secuestro de cuatro niños de México: tres niñas y un niño, todos supuestamente pertenecientes al jefe del cártel Blas Urrea, excepto que la familia de Urrea está segura y bien en México, lo que significa que los secuestrados no pueden ser sus hijos en ningún sentido convencional. Sea cual sea la verdad sobre esos niños, Urrea los quiere de vuelta y ha enviado a sus agentes para recuperarlos.
Los villanos que Parker encuentra en esta investigación son de los más elaborados que Connolly ha escrito en los últimos años. Entre ellos destacan Eugene Seeley, un solucionador inteligente y despiadado de los problemas de otros hombres, y una figura conocida simplemente como La Señora, que parecen sacados de una galería de horrores y obligan a Parker a apoyarse en sus viejos aliados de siempre, Angel y Louis, quienes aportan un toque de lealtad inquebrantable que los lectores habituales de la serie adoran.
Hemos comprobado también que la prensa internacional especializada ha respondido a esta entrega con afición, la misma que ha acompañado a la saga durante veinticinco años. The Irish Times la calificó de "thriller magnífico, como siempre", Booklist la situó entre "los mejores títulos de la serie" y Publishers Weekly destacó la "vívida caracterización" y la "prosa asombrosa", subrayando que la saga no muestra ningún signo de decaimiento.
Connolly inicia cada entrega con una breve recapitulación de la narración previa para que los nuevos lectores no entren completamente en blanco, lo que hace que 'Hijos de Eva' funcione perfectamente como principio para quien no la conoce. La investigación avanza como una espiral lenta, inquietante y absorbente. El libro está recomendado especialmente para lectores que disfrutan de detectives atormentados, ambientes sombríos y tramas donde el mal adopta formas reales e invisibles. Lo que Connolly ofrece en cada libro de Charlie Parker es un mundo coherente y una oscuridad narrada desde un dolor profundo. No puede no engancharte.











