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No estaba planeado quedarme hasta tan tarde leyendo esta obra. Lo que sí tenía pensado era leer una hora antes de dormir... Cosa que, en este caso, significó leer cuatro horas seguidas. La mecánica de su escritura, su historia, sus personajes... Todo me ha encantado. Tardé poco en encontrar lo que me hizo quedarme. La novela está escrita desde el principio para que el lector tome una decisión equivocada y la mantenga durante casi cuatrocientas páginas. Cuando descubres que estabas equivocada, que la información estaba ahí desde el principio y que la dejaste pasar, la sensación es de truco de magia... Hay sorpresa y, después, admiración.
Alex Michaelides nació en Chipre en 1977, estudió Literatura Inglesa en Cambridge y luego Psicoterapia. Trabajó en una unidad psiquiátrica de seguridad para jóvenes mientras estudiaba, experiencia que le proporcionó el escenario y buena parte del material humano para la novela. Antes de todo eso escribió guiones para el cine, incluyendo la película 'Un robo inesperado', protagonizada por Uma Thurman y Tim Roth. También colaboraciones con David Fincher. La frustración acumulada de ver cómo sus libretos se deshacían en el proceso de producción fue lo que le empujó a intentar algo diferente. Desde joven, Michaelides quería escribir una novela de detectives, algo sobre la tradición clásica inglesa del misterio, con un investigador inteligente que resuelva un caso complicado. El problema era que no sabía nada de policías ni de procedimientos criminales y, en lugar de documentarse en lo que no conocía, decidió situar la investigación en la psicoterapia. "En realidad lo que quería hacer era actualizar y recontar el mito de Alcestis. Y también mi meta principal era escribir una novela policiaca, pero me encontré con un problema: yo no sabía mucho de policías y detectives. Entonces fui poniendo todo en el ámbito de la unidad psiquiátrica, porque de eso sí sé", ha contado.
'La paciente silenciosa, de Alex Michaelides, cuenta la historia de Alicia Berenson, pintora de éxito casada con un fotógrafo de moda a quien, según todos los indicios, quería profundamente. Una noche de agosto dispara cinco tiros en la cabeza de su marido. Desde ese momento, no vuelve a pronunciar una sola palabra. No lo hace ni en la declaración policial, ni durante el juicio, ni en los seis años que lleva internada en The Grove, una unidad psiquiátrica de seguridad en el norte de Londres. El único testimonio que dejó antes de cerrarse en ese silencio total fue un cuadro, un autorretrato titulado Alcestis. Theo Faber, que conoce el caso por las noticias y que lleva años obsesionado con él, consigue finalmente un puesto de trabajo en The Grove con el propósito de hacer que Alicia hable. A partir de ahí la novela alterna su voz en el presente con el diario de Alicia en el pasado, acercándose al momento del crimen de una forma que dosifica la información.
La tragedia ateniense Alcestis, de Eurípides, le sirvió de inspiración para la trama. Su estructura narrativa estuvo influenciada directamente por la obra de Agatha Christie. Alcestis de Eurípides cuenta la historia de una bella mujer que se sacrificó para que su esposo no muriera y fue devuelta a la vida por los dioses; en la tragedia original, cuando Alcestis regresa del mundo de los muertos permanece durante tres días en silencio, aunque en otras versiones del mito ese mutismo es permanente. Michaelides la trae al presente, la sitúa en una unidad psiquiátrica del norte de Londres y se pregunta qué pasó antes del silencio, qué hubo en la infancia de Alicia que la llevó hasta ese punto, por qué una mujer que amaba a su marido le disparó cinco veces y luego se negó a explicarlo. La respuesta está en el libro.
Como Christie, sabe mantener al lector completamente convencido de una interpretación mientras la realidad avanza en una dirección distinta y con todas las pistas sobre la mesa desde el principio. Christie lo hacía en los años veinte y treinta con una maestría que sigue siendo difícil de igualar. Michaelides lo hace hoy con las herramientas del thriller psicológico contemporáneo. Cuando el mecanismo encaja tan bien como aquí, el lector participa activamente en su propio engaño durante toda la lectura.
Los derechos cinematográficos fueron comprados por Plan B Entertainment, la productora de Brad Pitt. La adaptación lleva años en desarrollo. Mientras tanto la novela ha seguido funcionando sola y cada vez mejor. Ha sido raducida a cincuenta países, acumula más de dos millones y medio de lectores y ha sido número uno en el New York Times y en el Sunday Times durante semanas seguidas. A.J. Finn, autor de 'La mujer en la ventana', ha contado que lo terminó a las 5:47 de la madrugada "absolutamente deslumbrado". Stephen Fry lo calificó de "absolutamente brillante". El Wall Street Journal habló de "un final digno de un clásico". Yo lo terminé a las dos de la madrugada sin haber planeado hacerlo, y al día siguiente estuve un rato pensando en lo que acababa de leer antes de hacer nada más.













