Los Reyes y sus hijas, que ya habían mantenido el encuentro oficial de Estado en el Palacio Real durante la jornada del sábado, han querido arropar de nuevo al Papa en los momentos previos a la eucaristía. En su quinto encuentro y con una ya evidente sintonía, Don Felipe y Doña Letizia han flanqueado al Papa en su acceso al interior del Palacio de Cibeles, mientras la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía compartían confidencias y saludos cordiales con la delegación vaticana. Tras el protocolario intercambio de saludos, la foto de familia y la entrega de llaves de la capital, el Pontífice se ha retirado para vestirse con los ornamentos litúrgicos, realizados especialmente para la ocasión. Una vez más, la Reina Letizia ha hecho uso del llamado 'Privilège du blanc', una concesión histórica que la Santa Sede otorga exclusivamente a las reinas católicas y a las consortes de los monarcas católicos. Y lo ha hecho con un traje de dos piezas que ha conquistado a todos los presentes y que la ha vuelto a situar como una de las 'royals' mejor vestidas de la realeza europea.
Para la ocasión, la reina Letizia se ha enfundado en un traje blanco impoluto compuesto por una chaqueta de manga corta muy estructura con cuello mao, detalle de solapas en el pecho, un cinturón que marca la cintura y resalta la figura de manera sutil y sofisticada. Una elegante chaqueta de tweed que ha combinado con una falda evasé del mismo color pero en un satén con brillo satinado. Un traje perfecto para una madre en una Primera Comunión o bautizo.
La lista de las mujeres que pueden hacer uso del 'Privilège du blanc' se encuentra formada por la reina Sofía, la reina Paola, la reina Matilde de Bélgica, la gran duquesa de Luxemburgo, María Teresa, y Charlene de Mónaco.
















