Los duques de Sussex se derriten con los niños de Dubbo

Harry y Meghan continúan con su viaje oficial a Oceanía donde visitaron esta zona rural de Australia. La pareja, que espera su primer hijo para la primavera de 2019, se mostró cercana y cariñosa atendiendo a los más pequeños y dando de comer a los caballos

Meghan Markle, embarazada, recibe el abrazo del niño Luke Vincente en Dubbo, Australia
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Los duques de Sussex continúan con su visita oficial a Oceanía. Harry y Meghan, que aterrizaron en Australia el pasado 15 de octubre, unas horas antes de que se hiciera oficial que la joven estaba embarazada de su primer hijo, han viajado hasta la zona rural de Dubbo, situado a 300 kilómetros de la capital, en su segunda jornada en el país. En el aeropuerto, donde conocieron la labor de los aviones de rescate que ayudan a las familias de las zonas más despobladas, la pareja fue recibida por un grupo de niños que quiso saludarles y darles varios regalos aunque no son los primeros porque la pareja ya ha recibido algunos presentes para su bebé que nacerá en el próxima primavera. El más simpático fue Luke Vincent, de cinco años, que, tras recibir un gran abrazo de Meghan, se acercó al príncipe para hablar con él.

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Luke se puso a hablar con Harry y a acariciarle la barba lo que provocó las risas de Meghan. Según explicó la profesora del niño, Papá Noel es uno de los personajes favoritos de Luke y, al ver que el príncipe también tenía barba, le hizo gracia y decidió acariciarla.

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Para su visita rural a Dubbo, los duques de Sussex eligieron un atuendo cómodo. Mientras que el príncipe optó por unos pantalones y camisa, Meghan lucía unos pantalones de Australian Outlander, camisa blanca de Maison Kitsune y chaqueta de la firma de su amiga Serena Williams. Completaba su look campestre con unas botas de J. Crew y collar de Natalie Martin, una creadora australiana.

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Tras su paso por el aeropuerto, Harry y Meghan visitaron una granja de Mountain View donde, de la mano de la familia Woodley, descubrieron cómo se trabaja en una explotación rural. Allí, la joven explicó que está llevando bien su embarazo aunque está algo cansada y que, en su primer viaje oficial, está sintiendo 'mucha adrenalina'. La pareja colaboró en algunas labores de la granja como dar de comer a los caballos.

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En la granja, Harry y Meghan ensayaron su futuro papel como padres jugando con la hija de la familia, de 10 meses, y la duquesa de Sussex sorprendió a los anfitriones regalándoles un pan de plátano que había hecho la noche anterior.

Getty ImagesSamir Hussein

Mientras visitaban la zona, se puso a llover para sorpresa de los presentes y el agua caía obligó a suspender el picnic al aire libre que tenía previsto. Pero Harry y Meghan pusieron al mal tiempo, buena cara y no dejaron de saludar y animar a todo el mundo.

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Cuando llegó la hora del discurso, fue Meghan la encargada de sostener el paraguas de su marido algo que él agradeció asegurando que, teniéndola a ella al lado, no necesitaba a nadie más.

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Cuando la lluvia cesó, continuaron con su visita y, una vez más, los perros y los niños se llevaron sus mejores momentos. La pareja también visitó la Clentark Foundation and Girls Academy donde se interesaron por la labor de los profesores y hablaron con los alumnos.

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