Jorge y Carlota de Cambridge, dos marineros en la regata 'The King's Cup'

Los hijos de los duques de Cambridge han disfrutado de un paseo en yate junto a sus abuelos maternos mientras sus padres participaban en la regata solidaria.

Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton han pasado un día de lo más interactivo y solidario en la regata 'The King's Cup', celebrada en la isla de Wright. Aunque el evento estaba previsto para el día 9 de agosto, la organización ha optado por adelantarlo un día debido a las previsiones meteorológicas nada favorables para este tipo de actividades. Allí, los duques de Cambridge han participado con el fin de recaudar fondos para las organizaciones de las que son embajadores.

Dispuestos a darlo todo y muy concienciados con la causa solidaria, los royals han contado en todo momento con la compañía y admiración de sus hijos, quienes les observaban desde un yate. En la embarcación, Jorge y Carlota se lo han pasado pipa navegando por alta mar junto a sus abuelos, Carole y Michael Middleton.

Jorge y Carlota de Cambridge en la regata 'The King's Cup'
Gtres

La aventura ha entusiasmado tanto al pequeño que incluso lucido una gorra marinera, la cual ha combinado a la perfección con su polo de rayas. Pero no solo con esto se ha conformado el bisnieto de Isabel II, sino que se ha metido de lleno en el papel compartiendo cabina con el mismísimo capitán. Así, ha demostrado ser un gran grumete surcando los mares.

Jorge de Cambridge en la cabina del capitán
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Carlota se ha mantenido en un segundo plano durante este viaje por el mar, aunque también se lo ha pasado en grande y no ha quitado ojo a las gracietas de su hermano, quien le ha amenizado el viaje con sus ocurrencias.

Carlota de Cambridge en la regata'The King's Cup'
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Durante esta regata, en la que Guillermo y Kate se han convertido en rivales por un día y por una buena causa, Jorge y Carlota han sido testigos de la deportividad y solidaridad de sus progenitores, además de divertirse y disfrutar de una jornada diferente en familia. Solo faltaba el pequeño de casa, Luis de Cambridge que, con poco más de un año, no estuvo en alta mar.

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