Las fotos más emotivas de Kate y Guillermo en su viaje

Los duques de Cambridge han acudido a la planta de oncología infantil del Hospital Shaukat Khanum Memorial Cancer Hospital.

Duques de Cambridge
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Los duques de Cambridge han viajado a Pakistán, territorio con el que Gran Bretaña tiene grandes lazos debido a que se trata de una antigua colonia del imperio Británico. Durante su estancia en el país, los duques hicieron varias visitas institucionales, entre ellas, a la planta de oncología infantil del Shaukat Khanum Memorial Cancer Hospital and Research Centre. Un hospital donde se atiende a los menores con cáncer y que tiene por objeto aplicar modernos métodos de terapia curativa y paliativa para los que se investiga en el propio centro hospitalario.

Sobre la forma de tratar a los pacientes y la experiencia de cada uno de ellos se han interesado los duques de Cambridge. El príncipe Guillermo ha mostrado su lado más solidario y humano al lado de estos niños y niñas pacientes de cáncer con los que ha hablado y jugado haciendo como que tomaban un té en la propia cama del hospital. Una instantánea que se ha quedado enmarcada en la familia de los pacientes que han visitado recordando a la fallecida Lady Di y su lado más tierno.

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Los duques de Cambridge juegan con un paciente en su habitación del hospital.
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La pareja también ha tenido tiempo de conversar con los propios familiares que les han contado su experiencia en el centro oncológico así como los diferentes tratamientos que se están poniendo en marcha en Pakistán.

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Los duques de Cambridge hablan con algunos pacientes y familiares.
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A la salida, la pareja se ha dado un baño de masas con decenas de personas que han querido saludarles a las puertas del centro hospitalario. Con ellos la duquesa Kate Middleton se ha parado a hablar e interesarse por todo lo que la tuvieran que contar unas jóvenes madres que la estaban aguardando.

Finalmente, los duques han regresado a Inglaterra con un percance en el vuelo. Una tormenta les ha sorprendido en pleno trayecto haciendo imposible el aterrizaje de su avión debido a los rayos que caían alrededor de la pista británica. El vuelo previsto de 45 minutos duraba finalmente algo más de 2 horas. Al salir del avión, totalmente ilesos, el príncipe Guillermo seguía conservando el buen humor bromeando con los periodistas declarando que era él quien pilotaba.

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