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La de 2023 ha sido una de las finales de Wimbledon más tensas que se recuerdan, y buena prueba de ello fueron los gestos que dejaron dos invitados muy especiales: los príncipes Jorge y Carlota de Cambridge, hijos de los príncipes William y Kate, y es que dos pesos pesados del tenis se batían en duelo. El español Carlos Alcaraz se impuso a un veterano Novac Djokovic a sus tempranos 20 años, haciéndose con su primer título de Wimbledon. En esta final no faltó el rey Felipe VI, que sufrió y se alegró a partes iguales durante el partido, que duró alrededor de 5 horas, igual que lo hicieron estrellas de Hollywood como Brad Pitt o Daniel Craig. Pero su presencia quedó ensombrecida por la de los pequeños Jorge y Carlota.
Los dos hijos mayores de William y Kate (de 9 años él y 8 años ella) robaron todo el protagonismo incluso a los jugadores, y es que sus caras lo decían todo: lejos de mostrar preferencia por uno u otro, celebraron las victorias de ambos y sufrieron con cada error, y estallaron también de alegría cuando Alcaraz se alzó con el título tras un ferviente partido, dejando claro que lo importante es la deportividad. Sin duda, sus gestos fueron de lo más adorables, especialmente cuando veían que se escapaba una pelota o fallaban.
Carlota y Jorge sufrieron y lo dejaron claro con sus muecas:
La pequeña también consultó algunas dudas con su madre...
Cinco horas de partido dieron para mucho. Incluso para aburrirse un rato...
Pero lo mejor llegó cuando Alcaraz finiquitó el partido y las gradas estallaron en júbilo, aunque no sabemos si porque ganó o si porque por fin había terminado:
Esta final de Wimbledon ha sido el debut de Carlota, que acudía por primera vez con sus padres y su hermano, y lo hizo con un vestido de flores de la firma española Friki. Para Jorge, sin embargo, fue su segunda vez. Sólo faltó el pequeño Louis, de 5 años, por su corta edad. Aún así, según se pudo saber previamente al partido, al parece el niño mostró su enfado por quedarse en casa mientras sus hermanos mayores sí podían ir al partido. ¡Otra vez será!















