Rafael Amargo muestra su casa en 'Ven a cenar conmigo: Summer Edition'

Rafael Amargo fue el primer anfitrión del estreno de 'Ven a cenar conmigo: Summer Edition', teniendo como invitados a su mesa a Carmen Alcayde, Mónica Hoyos, Oriana Marzoli y Alonso Caparrós. Una oportunidad de oro para ver de cerca el chalé que el bailarín tiene en una urbanización de Madrid.

Así es la casa de Rafael Amargo
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Rafael Amargo ha tenido el honor de ser el protagonista del estreno de ‘Ven a cenar conmigo: Summer Edition’, la edición veraniega del programa culinario, encabezado por famosos, de Cuatro. El bailaor se convirtió en el anfitrión estrella de una velada a la que acudieron una serie de comensales VIP, Carmen Alcayde, Alonso Caparrós, Oriana Marzoli y Mónica Hoyos, para deleitarse con el menú con toques orientales que el artista les había preparado. La agitada velada también nos permitió contemplar bien de cerca su morada, un lujoso chalé situado en una exclusiva urbanización de Madrid.

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Unas escaleras (por las que Oriana desfiló cual vedette) dan acceso desde la calle a un minimalista jardín. El acogedor salón, decorado en tonos blancos y marrones, cuenta con una chimenea, estanterías repletas de libros y una zona comedor en la que se desarrolló la velada. Sobre la decoración cabe destacar el amor propio del bailarín, ya que no dejan de sucederse en cualquier rincón libre imágenes y fotografías de sus logros artísticos. "La decoración es un poquito egocéntrica", llegó a señalar Carmen Alcayde.

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La cocina, aunque no fuera nada del otro mundo, estaba impoluta. Con una decoración un tanto austera, primaba el color blanco y no le faltaba ningún tipo de electrodoméstico, hasta una Thermomix. También podemos intuir que es un gran aficionado al vino, dado el buen número de botellas que tenía expuestas.

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Durante la velada, también hizo acto de presencia el acogedor dormitorio del bailarín. Carmen Alcayde y Oriana Marzoli fueron a cotillear esta íntima estancia, encontrándose con una zona abuhardillada con las paredes pintadas en un tono rojizo. Lo que más les sorprendió es que presidiera la estancia una bandurria, lo que hizo que Amargo acabara confesando que fue tuno en la universidad.

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La parte superior de la vivienda cuenta con una amplia terraza en la que sirvió el aperitivo inicial. Disfrutando de las espectaculares vistas, los invitados tomaron un refrigerio, con tal mala fortuna que Alonso Caparrós se golpeó en la cabeza con una de las lámparas que colgaban del techo. Como antes hemos señalado, el hogar de Amargo está repleto de cuadros, posters y fotografías que hacen un repaso a su extensa trayectoria, así como algún que otro premio. ¡Y es que más que una casa aquello parecía un museo!

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Entre zapateo y zapateo, el bailarín sirvió a sus invitados un menú inspirado en la etapa que vivió en Japón: ‘Sakura salata shinkansen’ (pollo frito picado y acompañado de cacahuetes, calamar y hierbas aromáticas), ‘Geinki de suka tomodachi’ (pasta rellena de calabaza con nata y salmón) y ‘Ice Cream por Bulerías’ (trufas de chocolate y té verde acompañadas de helado).

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Entre pullitas varias y con el sarcasmo con los pies directamente encima de la mesa, los comensales fueron valorando los platos del anfitrión, quien no pudo más que lamentarse por la mala educación de estos. Pese a que Alcayde fue la más crítica de todos a la hora de valorar los platos, señalando con cierta ironía que el helado del postre estaba bueno tan solo porque estaba frío, fue la más benévola de todos y le dio a la cena de Rafael un 7. Por su parte, el resto se decantó por plantarle un 6. ¿Tendrá Mónica Hoyos mayor suerte la próxima semana?

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