Juan Avellaneda ha vivido uno de los momentos más duros de su vida: su padre falleció el pasado 10 de julio a causa de la ELA que padecía. Una dura despedida que ha querido acompañar de una carta abierta en sus redes sociales hacia quien fue uno de sus grandes apoyos en su vida: "Una buena persona. Un hombre trabajador, generoso y con unos valores que me acompañarán toda la vida".

El dolor que el diseñador ha sentido después de la pérdida, lo ha canalizado en una bonita y dolorosa carta de amor con la que ha querido despedirse, y que muchos de sus amigos han aplaudido acompañándole en el sentimiento. Una carta con la que ha querido visibilizar la enfermedad que padeció su padre. Ana Obregón, Sonsoles Ónega o Marta Carriedo, son algunos de los rostros conocidos que han enviado sus mensajes de condolencias públicamente a través de esta entrada de su Instagram.

"Se fue un luchador", ha dejado claro el diseñador. "De él aprendí el valor del esfuerzo, la honestidad, el respeto por los demás y a intentar hacer siempre las cosas de corazón. Muchos de los valores que hoy forman parte de mí se los debo a él".

Sin embargo, los últimos años de vida del padre de Avellaneda fueron muy duros a consecuencia de la Esclerosis Lateral Amniotrófica (ELA) que sufría, pero esto no hizo que perdiera su forma de ser: "Hasta el último momento siguió siendo mi padre. Me siento inmensamente afortunado por haber podido acompañarle hasta el final y, sobre todo, por todo lo que pudimos decirnos, agradecernos y querernos durante este tiempo. Esos momentos serán uno de los mayores regalos que me ha dejado".

La larga lucha de los cuidadores de personas dependientes

Pero en esta lucha, hay una persona que ha sido clave tanto para el diseñador como para su padre: su madre. Ella siempre ha estado con él como cuidadora, con "amor y dedicación", lo que ha supuesto para Avellaneda "una auténtica lección de amor".

"A todas las personas que convivís con la ELA, solo quiero deciros una cosa: os admiro profundamente. Sois auténticos luchadores. Mi padre afrontó esta enfermedad con una entereza que me hará sentir orgulloso de él toda la vida", ha sentenciado.

En este sentido ha agradecido el trabajo a la Fundació Catalana d'ELA Miquel Valls para apoyar a la investigación de esta enfermedad, así como al equipo de PADES (Programa de Atención Domiciliaria Equipos de Apoyo), a su familia y a todas las personas que les han dado el apoyo en estos años. "Ojalá llegue el día en que esta enfermedad tenga cura y nadie tenga que pasar por todo lo que nosotros hemos vivido". "Y gracias, Sergio, por estar a mi lado y sostenerme en los momentos más difíciles", ha añadido.

La importante visibilidad del ELA

Lejos de ser solo un desahogo o una forma de agradecimiento, Juan Avellaneda ha dejado claro que esta carta tiene un fin más allá: "le prometí a mi padre que haría todo lo posible por seguir dando visibilidad a la ELA. Si mi voz puede servir para que esta enfermedad deje de ser una gran desconocida y para que otras familias se sientan un poco menos solas, esa promesa habrá merecido la pena".

"Me quedo con sus últimas palabras, el día que se fue: “Te quiero. No llores.” Te quiero, papá. Descansa. Siempre estarás conmigo", ha finalizado.