Cayetano Martínez de Irujo se abre en canal en sus memorias: Abusos, drogas, violencia...

El hijo de la Duquesa de Alba publica, este lunes, sus memorias, donde relata, entre otras cosas, su conflicto con las drogas, abusos sexuales y su relación con Mar Flores.

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Telecinco.es

Este lunes 2 de septiembre será un día muy especial para Cayetano Martínez de Irujo. Sale a la venta ‘De Cayetana a Cayetano’, un libro autobiográfico que recoge las memorias del hijo de la Duquesa de Alba y el contenido es de lo más revelador. Según ha publicado 'El mundo' en un adelanto del capítulo más polémico de su libro, sus confesiones prometen no dejar indiferente a nadie.

En el libro podremos ser conscientes de su tonteo con las drogas: "la cocaína me perturbaba por completo"; su tormentosa relación con el amor y el sexo: "yo vivía en una obsesión: seducir a mujeres. Ninguna se me resistía"; y su paso por la Cienciología durante dos años. Aborda, además, su mala relación con algunos de sus hermanos: “No soy el Duque de Alba, pero soy el heredero moral de Cayetana Alba". También dedica unas líneas a Mar Flores, aunque evita su nombre y se refiere a ella como "la modelo".

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Gtres

En el texto relata los abusos sexuales (así lo denominaron sus terapeutas) por parte de señoras mayores: "A los dieciséis años salía con una señora que me daba 20.000 pesetas. Yo buscaba cariño, una madre… ¡Estaba muy confundido! Yo era feliz, sin embargo los terapeutas de EEUU que me atendieron años después coincidieron en el daño que me había hecho psicológicamente. Era un menor y se aprovecharon de un desamparado emocional que buscaba cariño, refugio y una madre", desvela.

Sobre su adicción a las drogas, confiesa "me acerqué a las drogas y la coca me perturbó por completo. Pocholo era mi compañero. Entre Pocholo y yo manejábamos el cotarro. Él pegaba saltos y yo no había nacido para brincar por las pistas de las discotecas. Fueron cinco años de vorágine hasta que me planté y me hice una pregunta reiterativa: ¿Qué hago aquí?". Pero ha sacado el lado positivo de lo sucedido: "Después de la fiesta, me iba a montar cinco caballos. Nunca abandoné mi responsabilidad diaria, aunque acudiera sin dormir. Esa fue mi única y gran virtud. A mí me salvaron el deporte y mi fuerza de voluntad para seguir levantándome cada día. También la peste equina, que me obligó a salir de España".

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