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Lydia Lozano se rompe al recordar al amor de su vida

La colaboradora de 'Sálvame' se rompe al recordar el trágico accidente en el que perdió al novio que la metió al mundo del corazón.

lydia lozano llora al recordar al amor de su vida
Telecinco.es

    Lydia Lozano ha sido la primera invitada de la nueva temporada de 'Mi casa es la tuya'. La colaboradora de 'Sálvame' se ha sincerado con Bertín Osborne y ha recordado un capítulo de su vida de lo más triste y trágico. La periodista comenzó a trabajar en la prensa rosa gracias a Juan Carlos Pérez, persona con la que inició una relación y del que la periodista estuvo profundamente enamorada. Sin embargo, Lydia Lozano perdió al que fue el amor de su vida en un trágico accidente automovilístico. Las huellas físicas y psicológicas siguen estando presentes en su vida a día de hoy.

    lydia lozano se rompe al recordar al amor de su vida
    Telecinco.es

    La colaboradora de 'Sálvame' contó que sufrieron un grave accidente de coche que se llevó la vida de su novio: “Caímos a un barranco, él salió disparado y yo acabé con la cara en el motor”, desvela Lydia, con la voz entrecortada por la emoción a Bertín. A pesar de que este accidente tuvo lugar hace 30 años, Lydia Lozano no pude evitar las lágrimas al recordar a Juan Carlos, el gran amor de su vida.

    Lydia dice que tuvo “la buena suerte” de que una familia que iba detrás de ellos en la carretera, reconoció su coche y la sacaron de allí. Pero cuando la entrevistada ha roto a llorar ha sido al recordar lo siguiente. La periodista desvela que la familia de Juan Carlos tardó en ponerse en contacto con ella y eso a Lydia la torturaba. Con los años descubrió que la familia pensaba que era Lydia la que conducía y la culpaban por el accidente.

    Una culpa que la persigue

    “Estuve muchos años pensando, preguntándome por qué no me llamaban y es que siempre se creyeron que yo tuve la culpa cuando, aunque hubiera conducido yo, no hubiera tenido la culpa. Fueron unos borrachos que iban pedo”, cuenta, entre lágrimas.

    Lydia reconoce que esta dura experiencia la ha marcado mucho en su vida, a pesar de que esto sucedió en el año 1986. Como secuelas, Lydia desvela que tuvo la cara quemada durante un tiempo (su madre la curaba a diario), estuvo nueve meses escayolada y que tiene un brazo más corto que otro. Pero sin duda, las peores secuelas son las psicólogicas, pues jamás ha llegado a superar la muerte del que fuera el amor de su vida.

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