Ya sabíamos que Eugenia Martínez de Irujo es una amante de los animales pero nos ha sorprendido con una causa de lo más emotiva. Este pasado marzo, la aristócrata despedía a su cerdito Pincho: "Lo mejor que hice fue adoptarte por todo lo que me has dado. Llevamos tiempo luchando con tu enfermedad y desgraciadamente no ha sido posible mi niño guapo", escribía por redes sociales totalmente devastada. Todos los animales que tiene en su casa son adoptados y si por ella fuese tendría muchos más. A pesar de tener los suyos propios y quererlos con todo el amor del mundo, Eugenia ha hecho una generosísima labor por una perrita llamada Tina.

    "Tina cocaína", como ha sido llamada por sus compañeros de la Guardia Civil, era una labradora que fue condecorada por localizar en el puerto de Barcelona un cargamento de estupefacientes valorado en 24 millones de euros. En su impoluta trayectoria en el Servicio Cinológico de la Benemérita, figura haber descubierto seis millones y medio de euros dentro de las maletas de varios ciudadanos chinos en el aeropuerto. Pero ahora 'Tina', lejos de vivir una merecida y sosegada jubilación en Gijón, lucha por sobrevivir y superar un grave cáncer de mama y otros problemas.


    eugenia martínez de irujo
    Antena 3



    Tras conocer la noticia por redes sociales, la aristócrata se ponía en contacto con su dueño para ayudar económicamente con el tratamiento de Tina. A parte de sufragar parte de los gastos sanitarios, que superan los 16.000 euros por las continuas operaciones de cáncer de mama, la perrita también tiene que luchar contra una infección bacteriana en la médula espinal que la dejó inválida, una perforación del conducto linfático y otra infección altamente mortal por la picadura de una garrapata. Este jueves 22 de junio Eugenia Martínez de Irujo entraba en directo en 'Y ahora Sonsoles' muy agradecida con la familia de Tina.

    "El mérito no es mío. El mérito es de Pedro y su hija que han cuidado de la perra. Yo me enteré por las redes y me puse en contacto con él. Esto es una mera anécdota", empezaba contando la aristócrata muy emocionada con el caso de la perrita que pronto podrá verla.