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Vicky Martín Berrocal ha conseguido crear un espacio de diálogo sincero en su podcast 'A solas' donde cada invitado se siente tan cómodo que no duda en hablar con honestidad de asuntos muy íntimos y privados, como mostraron Hiba Abouk o Victoria Federica, entre otros. La última en comprobarlo ha sido Malú, que acaba de regresar a la primera línea tras una temporada un poco irregular en lo personal y lo profesional. La cantante, que pasó 20 años de carrera sin pausas, tuvo que parar en 2019 por una lesión de tobillo. Meses después inició su maternidad y se separó de Albert Rivera.
Tras tres años de parón, y de nuevo enamorada de Ángel 'El Turco', la artista se volvió a poner manos a la obra y ahora estamos viendo los frutos. Primero llegó el disco de nuevas versiones de sus grandes éxitos y en este 2024 ha estrenado su nuevo single con Prince Royce (que presentó en 'El Hormiguero') mientras la vemos de nuevo como coach de 'La Voz'. Está siendo un gran año para Malú y, por ello, ha querido hacer balance de todo su periplo junto a Vicky Martín Berrocal, con quien ha confesado lo duro que ha sido el camino y los grandes escollos que ha ido encontrando hasta llegar a este punto de felicidad y aceptación plenas.
La confesión de Malú en el podcast de Vicky Martín Berrocal sobre los problemas que tuvo con la alimentación y sus inseguridades
La última edición de 'A solas con' prometía mucho. Malú, una de las invitadas más pedidas por los seguidores de Vicky Martín Berrocal, por fin acudía al podcast y llegaba serena, "me veo más asentada como mujer, como persona", y reconocía que la presentadora y amiga se encontraba con una Malú "que ya se hadado muchísimas hostias por el camino y ya ha hecho callo... Sin tanto complejo, sin tanto miedo, sin tanta inseguridad". Aunque reconocía que en lugar de un gran ego, ella ha sentido una gran presión por pertenecer a una familia "tan grande", referida a la importancia de sus apellidos en la industria musical.
Quizá ese es el primer origen de sus complejos e inseguridades, sobre los que habló sin tapujos por primera vez en público. Malú reconocía que, pese al aplomo que muestra en el escenario, ella es tímida e insegura, "bastante normal" en su vida diaria en la que disfruta de planes tranquilos y estar en casa. Pero en lo que afecta a su trabajo, la dinámica que ha sostenido durante buena parte de su carrera ha sido otra. "Yo he tenido una exigencia muy enfermiza, me he hecho mucho daño a mí misma", reconocía. "Hemos hecho cantidad de cosas maravillosas y yo las he padecido", expresaba lamentando no haber disfrutado más de los procesos y los logros. En eso el parón por su lesión fue un punto de inflexión, ya que tuvo que encontrar otra manera de trabajar a la hora de reincorporarse a los conciertos y grabaciones. Desde entonces dice sentirse muy cómoda en su piel y no disociada entre la Malú artista y la Malú de fuera del escenario.
Pero eso en otros tiempos no fue así. Durante años no supo ponerse en valor todo lo que hoy, con 42 años, sabe que merecía. Por un lado, aceptó ritmos de trabajo maratonianos desde muy joven. Pero, además, eso repercutió en la apreciación de su físico. Vicky Martín Berrocal le preguntó abiertamente si había tenido complejos con su cuerpo y Malú reconoció que sí, muchos, de hecho. La cantante llegó a hablar abiertamente por primera vez de su trastorno alimenticio: "de empezar a comer menos a la obsesión con la delgadez... Se me fue bastante de las manos". Tal como ella misma confesaba, como seguía trabajando no le prestó la atención que requería hasta que decidió poner fin a ese grave problema. "Es duro el daño que te haces a ti mismo. Forma parte de esa autoagresión de no estar nunca bien contigo mismo. Me parece muy duro que siga pasando tanto en la adolescencia". "No es fácil salir de ahí, pero se sale. (...) Inicié un tratamiento que no seguí porque tenía que trabajar. Ingresar habría sido un escándalo mediático, así que estuve un montón de años". Sin embargo, con el paso del tiempo recurrió a un psiquiatra para gestionar el estrés que sentía ante el lanzamiento de su disco 'Guerra fría' y, por su cuenta, quitó espejos y pesos de su casa, para no ver constantemente su imagen. Eso le ayudó a mejorar su relación con la comida y, desde entonces reconoce que "mi cuerpo a día de hoy me da lo mismo. Me encanto. Nunca lo había contado y, de hecho, no sabía cómo contarlo".
Ante su honestidad, Vicky Martín Berrocal le agradecía que lo hablase con claridad: "que hables de esto me parece maravilloso porque la gente no se atreve a hablar de sus miedos (...) ¿Tú sabes a cuántas mujeres vas a ayudar hoy?












