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La noche de 'El Hormiguero' ha sido para Belén Rueda y su hija, Belén Écija. Madre e hija han visitado el programa de Pablo Motos para promocionar la película en la que están trabajando juntas, 'El vestido', una película de terror que se estrena en San Valentín. Pero no solo en lo profesional son uña y carne, sino que madre e hija le han reconocido al presentador que su relación es magnífica. Están muy unidas y eso se nota delante de las cámaras, pero esta sintonía no siempre fue así.
"No discutimos mucho. Nos entendemos muy bien", ha comenzado explicando Belén Écija tras ser preguntada por Pablo Motos sobre su vínculo con su madre (tanto dentro como fuera de las cámaras). Sin embargo, la que fuera la entrañable Lucía de Los Serrano, no ha tardado en rebatir a su hija, y es que ahora no discuten ni hay conflictos familiares, pero sí que los hubo durante una etapa clave en la vida de una madre y una hija: La adolescencia.
La complicada adolescencia de Belén Écija
Todas las familias pasan por sus más y sus menos, y la adolescencia suele ser la etapa más delicada tanto para los hijos como para los progenitores. "La adolescencia fue dura. Muy dura. Pero ha llovido", ha explicado la hija de la actriz de 'Los Serrano' sobre lo guerrera que fue hace unos años. "Fue por tu culpa.", ha asegurado Pablo Motos, aclarando por qué neurocientíficamente los adolescentes se comportan así de mal en algunas ocasiones. "Gracias por ponerte de mi lado", ha añadido la actriz.
La importante que hacía saber Rueda es que es una fase que pasa, como todas, y que es muy importante entender ambas partes. Aunque en ese momento pierdas completamente la paciencia. "Nadie se tiene que enfadar. Todos hemos pasado por esas fases. Parece que cuando tienes hijos o estás relacionado con gente que está pasando por la adolescencia, parece que no la has pasado nunca. Hablas de un proceso que tú ya has pasado. Teniendo una relación muy buena, llega esta etapa y parece que como que se ha cerrado una puerta en la que podías contarle todo a tu madre. Esa era la sensación. Hasta que no pasa la adolescencia, no se vuelve a abrir. Siento que ahora puedo contar más con ella que antes. Ahora entiendo cosas que vivió", ha aclarado Belén hija y reconocía que tuvo que pedir ayuda psicológica: "No lo viví nada bien. Hubo un momento en el que tuve que ir al psicólogo. Fui complicada, pero no lo he sido en ningún otro momento de mi vida. Llamaba la atención y había factores de la vida personal que me dolían mucho. Todo duele".












