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El 17 de febrero de 1995, el mundo del toreo y el de canción vivió una boda de ensueño: la de José Ortega Cano y Rocío Jurado. Han pasado 31 años desde que el diestro, que consiguió abrir en cuatro ocasiones la Puerta Grande de Las Ventas, y la tonadillera, 'La Más Grande' para muchos amantes de la canción española, sellaron su historia de amor, que había empezado tres años antes cuando sus miradas se cruzaron en la sala de espera del doctor Claudio Mariscal e intercambiaron sus teléfonos. El lugar escogido por la pareja para su enlace de ensueño fue la finca Yerbabuena, situada en la localidad sevillana de Castilblanco de los Arroyos, a 40 kilómetros de la capital hispalense. Como la pareja quería una boda religiosa, se construyó en una pequeña loma de la dehesa, una ermita dedicada a la Santísima Trinidad como guiño a Rocío Jurado, ya que la cantante fue bautizada como Rocío de la Santísima Trinidad. Fue la segunda boda para la artista, que ya había estado casada con Pedro Carrasco entre 1976 y 1989 y tuvieron una hija, Rocío Carrasco, y la primera para el torero. En la iglesia, 5 imágenes religiosas presidieron la ceremonia religiosa: la de Nuestra Señora del Espíritu Santo, la Virgen de Regla, la de la Caridad del Cobre, la de la Macarena y la de la Santísima Trinidad.
Rocío Jurado llegó una hora y media tarde a su boda con José Ortega Cano
Ortega Cano escogió un elegante traje corto en color negro para su boda con Rocío Jurado y, acompañado de su elegante madrina, su madre doña Juana, esperó en la puerta de la ermita casi hora y media hasta que apareció el cortejo de la novia formado por tres coches de caballos, dos en los que iba su cortejo formado por sus pajes y damas de honor entre las que se encontraba su hija Rocío y su sobrina Chayo y un tercer coche donde iba la cantante con su padrino, su hermano Amador. Con su llegada a la ermita, se desveló el secreto mejor guardado de cualquier boda: el vestido de novia. Rocío Jurado escogió un diseño de inspiración goyesca del colombiano Carlos Arturo Zapata que también fue el creador de los trajes del cortejo nucpcial. Realizado en un suave tono champán, en organza, seda salvaje y chantilly tenía escote barco y una preciosa cola de encaje. Como joyas, destacaba la cruz que llevaba al cuello y que había pertenecido a su madre.
Ortega Cano se equivocó de dedo al poner el anillo y Rocío Jurado le prometió felicidad en vez de fidelidad
La boda religiosa de Rocío Jurado y Ortega Cano duró poco más de una hora y fue muy emocionante, aunque muchos de los 1.500 invitados la siguieron por pantallas colocadas en carpas ya que en la ermita solo cabían 200 personas. Durante la homilía, oficiada por el párroco Ángel Moreno, hubo un recuerdo muy especial para los padres de la novia y el del torero que ya habían fallecido. Además, en el momento del 'sí, quiero', Ortega Cano se confundió de dedo al ponerle la alianza y quería ponérsela en el dedo corazón, pero Rocío se dio cuenta y le señaló el dedo anular. Ella, por su parte, le juró "felicidad eterna" en vez de "fidelidad eterna". Los testigos del enlace fueron Juan de la Rosa, secretario de 'La Más Grande'; el compositor Manuel Alejandro, el doctor Claudio Mariscal y el torero Sebastián PalomoLinares.
A Rocío Jurado y Ortega Cano su boda les costó más de 661.000 euros, unos 110 millones de las antiguas pesetas y, solo en las carpas que albergaron a los invitados se gastaron más de 180.000 euros. No hubo exclusiva y hasta dos televisiones nacionales retransmitieron en directo el enlace al que acudieron más de 1.500 invitados entre los que se encontraban María Teresa Campos, Massiel o Nieves Herrero además de políticos y amigos y familia de la pareja.
El banquete nupcial servido por La Dorada tuvo surtido de mariscos, lomo a la brasa y un postre de crema inglesa
El banquete se sirvió en una gran carpa y fue Félix Cabeza y su restaurante La Dorada los encargados de preparar el almuerzo en el que los 1.500 invitados disfrutaron de crema de melón, surtido de mariscos, lomo a la brasa y crema inglesa. Uno de los momentos más emocionantes del banquete fue cuando llegó la hora de cortar la tarta nupcial, momento en el que los recién casados derrocharon complicidad y amor.
Otro de los momentos más recordados de la boda de José Ortega Cano y Rocío Jurado fue el baile nupcial. La orquesta Alcatraz y Los Romeros de la Puebla fueron los encargados de amenizar musicalmente la boda y la pareja brilló en su primer baile como marido y mujer. Después, llegó la hora de subir al escenario. Rocío Jurado se cambió de vestido y escogió otro modelo de Zapata, al igual que su hija Rocío, que también había cambiado el vestido de dama de honor por un conjunto en azul cielo, diseño del colombiano. La fiesta se alargó hasta altas horas de la madrugada y no faltó la música y la diversión.

























